{"id":1102,"date":"2019-01-24T17:48:44","date_gmt":"2019-01-24T22:48:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.archspm.org\/advent-a-season-of-waiting\/"},"modified":"2025-11-20T14:54:28","modified_gmt":"2025-11-20T19:54:28","slug":"advent-a-season-of-waiting","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/advent-a-season-of-waiting\/","title":{"rendered":"Adviento: un tiempo de espera"},"content":{"rendered":"<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"1102\" class=\"elementor elementor-1102\" data-elementor-post-type=\"page\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-26c678ff e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"26c678ff\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\" data-settings=\"{&quot;jet_parallax_layout_list&quot;:[]}\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2299d872 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2299d872\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><em>Por el reverendo John Paul Erickson<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-7754 alignright\" src=\"https:\/\/www.archspm.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/birth-of-jesus-1150128_400-3-300x239.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"239\" srcset=\"https:\/\/www.archspm.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/birth-of-jesus-1150128_400-3-300x239.jpg 300w, https:\/\/www.archspm.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/birth-of-jesus-1150128_400-3-15x12.jpg 15w, https:\/\/www.archspm.org\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/birth-of-jesus-1150128_400-3.jpg 400w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/em><\/p><p>Esperar\u2026 A pocos nos gusta hacerlo. Es m\u00e1s, en un mundo de comunicaci\u00f3n instant\u00e1nea, comida r\u00e1pida y viajes intercontinentales sin complicaciones, la mayor\u00eda de nosotros no tenemos que esperar mucho. Por supuesto, en algunos \u00e1mbitos de la vida, de hecho, quiz\u00e1s en los m\u00e1s importantes, la espera sigue siendo obstinadamente una parte fundamental de nuestra experiencia: esperamos los resultados de los ex\u00e1menes; esperamos a que nuestros seres queridos regresen a casa de la escuela o del campo de batalla; esperamos el nacimiento de un hijo.<\/p><p>A este lado del velo, es decir, aqu\u00ed en la tierra, la espera sigue siendo una de las acciones fundamentales del creyente. Durante su cautiverio y exilio, el pueblo jud\u00edo esper\u00f3 la llegada del Mes\u00edas. Y, en la plenitud de los tiempos, \u00c9l vino en la persona de Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre. Y ahora, como lo hicieron los hebreos en la antig\u00fcedad, los cristianos esperamos el regreso triunfal del Rey. En las palabras pronunciadas en cada Santa Misa, \u201cesperamos con alegre esperanza la venida de nuestro Salvador, Jesucristo\u201d. Con los ojos de la fe, sabemos que Jesucristo ha pasado por su pasi\u00f3n y muerte, ha resucitado de entre los muertos y ahora est\u00e1 sentado a la derecha del Padre. Pero Cristo volver\u00e1 al final de los tiempos para juzgar a los vivos y a los muertos. Todo cristiano est\u00e1 llamado a esperar ese d\u00eda final e inevitable; a esperar y estar preparado viviendo una vida de amor y misericordia en la oraci\u00f3n.<\/p><p>Pero como cristianos, no esperamos \u00fanicamente el d\u00eda del juicio final. Esperamos la venida de Dios hoy mismo, mientras elevamos nuestras oraciones desesperadas a nuestro Padre, quien, en verdad, puede parecer tan lejano. Las hermosas y evocadoras palabras de las \u201cant\u00edfonas O\u201d, que la Iglesia canta en los \u00faltimos d\u00edas del Adviento, se hacen eco del drama de la espera que caracteriza la condici\u00f3n del cristiano.<\/p><p><em>Oh Sabidur\u00eda, oh Verbo santo de Dios, t\u00fa gobiernas toda la creaci\u00f3n con tu cuidado firme y a la vez tierno. Ven y muestra a tu pueblo el camino hacia la salvaci\u00f3n\u2026<br \/><\/em><\/p><p><em>Oh, Amanecer Radiante, esplendor de la luz eterna, sol de la justicia: ven, ilumina a quienes habitan en las tinieblas y en la sombra de la muerte\u2026<br \/><\/em><\/p><p><em>Oh Emmanuel, rey y legislador, deseo de las naciones, Salvador de todos los pueblos, ven y lib\u00e9ranos, Se\u00f1or, Dios nuestro\u2026<\/em><\/p><p>Aunque reconocemos la bondad y el amor paternal de Dios, le suplicamos que escuche nuestra oraci\u00f3n, que toque las vidas de aquellos que nos importan y que traiga al mundo esa sanaci\u00f3n y esa paz que solo el Dios verdadero y vivo puede lograr. El mensaje sumamente esperanzador del Adviento y la Navidad es que el Dios al que invocamos en la oraci\u00f3n s\u00ed nos escucha, s\u00ed se preocupa por nosotros y nos salvar\u00e1.<\/p><p>El Adviento es un tiempo de tranquilidad, de reflexi\u00f3n y de meditaci\u00f3n en oraci\u00f3n sobre las promesas de Dios, entre las que destaca su regreso triunfal al final de los tiempos. Pero tambi\u00e9n es un tiempo para reflexionar sobre la fidelidad de Dios y la bendita seguridad que se ha concedido a quienes perseveran en los caminos del amor, una seguridad que tiene sus ra\u00edces en el tierno amor de Dios por su pueblo.<\/p><p>\u201cSi\u00f3n dijo: \u2018El Se\u00f1or me ha abandonado; mi Se\u00f1or se ha olvidado de m\u00ed\u2019. \u00bfAcaso una madre puede olvidar a su beb\u00e9, dejar de sentir ternura por el hijo de su vientre? Aunque ella lo olvidara, yo nunca te olvidar\u00e9. Mira, en las palmas de mis manos he escrito tu nombre\u2026\u201d (Isa\u00edas 49:14-16)<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>By\u00a0Rev. John Paul Erickson Waiting\u2026. Few of us like to do it. What is more, in a world of instant communication, fast food, and easy intercontinental travel, most of us don\u2019t have to wait for much. 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