{"id":1310,"date":"2020-04-20T18:33:40","date_gmt":"2020-04-20T22:33:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.archspm.org\/why-do-i-need-the-sacrament-of-reconciliation-and-penance-how-does-it-help-me\/"},"modified":"2020-04-20T18:33:40","modified_gmt":"2020-04-20T22:33:40","slug":"why-do-i-need-the-sacrament-of-reconciliation-and-penance-how-does-it-help-me","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/why-do-i-need-the-sacrament-of-reconciliation-and-penance-how-does-it-help-me\/","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 necesito el Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n y la Penitencia? \u00bfEn qu\u00e9 me ayuda?"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\">\u00bfPor qu\u00e9 necesito el Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n y la Penitencia? \u00bfEn qu\u00e9 me ayuda?<\/h1>\n<p>El sacramento de la Penitencia debe entenderse en el contexto de la conversi\u00f3n del pecado y del retorno a Dios. Pedro llor\u00f3 amargamente por haber negado tres veces a Cristo, pero recibi\u00f3 la gracia de la conversi\u00f3n y la expres\u00f3 con una triple confesi\u00f3n de amor a Jes\u00fas (cf. Lc 22, 54-62; Jn 21, 15-19). Pablo se convirti\u00f3 de perseguidor de los cristianos a uno de los m\u00e1s grandes disc\u00edpulos de Cristo que jam\u00e1s haya existido (cf. Hch 9, 1-31). Estos momentos de conversi\u00f3n fueron solo el comienzo de su compromiso de toda la vida de vivir en fidelidad al Evangelio de Jesucristo.<\/p>\n<p>El pecado da\u00f1a nuestra relaci\u00f3n con Dios y perjudica nuestra comuni\u00f3n con la Iglesia. La conversi\u00f3n del coraz\u00f3n es el comienzo de nuestro camino de regreso a Dios. Lit\u00fargicamente, esto tiene lugar en el sacramento de la Penitencia. A lo largo de la historia de la Iglesia, este sacramento se ha celebrado de diversas formas. M\u00e1s all\u00e1 de los cambios, siempre ha habido dos elementos esenciales: los actos del penitente y los actos de Cristo a trav\u00e9s del ministerio de la Iglesia. Ambos van de la mano. La conversi\u00f3n debe implicar un cambio de coraz\u00f3n, as\u00ed como un cambio de acciones. Ninguno de los dos es posible sin la gracia de Dios.<\/p>\n<p>El sacramento de la Penitencia nos reconcilia con Dios. \u201cTodo el poder del sacramento de la Penitencia consiste en devolvernos a la gracia de Dios y unirnos a \u00c9l en una amistad \u00edntima\u201d (CIC, n.\u00ba 1468).<\/p>\n<p>Este sacramento tambi\u00e9n nos reconcilia con la Iglesia. El pecado nunca debe entenderse como un asunto privado o personal, ya que da\u00f1a nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s y puede incluso romper nuestra comuni\u00f3n amorosa con la Iglesia. El sacramento de la Penitencia repara esta ruptura y tiene un efecto renovador sobre la vitalidad de la propia Iglesia.<\/p>\n<p>En este sacramento, el penitente recibe el juicio misericordioso de Dios y emprende el camino de la conversi\u00f3n que conduce a la vida futura con Dios. La Iglesia recomienda tambi\u00e9n que la persona se confiese con regularidad, aunque sea solo por los pecados veniales. Esto es as\u00ed porque \u201cla confesi\u00f3n regular de nuestros pecados veniales nos ayuda a formar nuestra conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarnos sanar por Cristo y a progresar en la vida del Esp\u00edritu\u201d (CIC, n. 1458).<\/p>\n<p>El sacramento de la penitencia es una experiencia del don de la misericordia infinita de Dios. No solo nos libera de nuestros pecados, sino que tambi\u00e9n nos invita a sentir la misma compasi\u00f3n y a ofrecer el mismo perd\u00f3n a quienes pecan contra nosotros. Somos liberados para poder perdonar. As\u00ed comprendemos mejor las palabras de la Oraci\u00f3n de San Francisco: \u201cEs al perdonar cuando somos perdonados\u201d.\u201d<\/p>\n<p>Con la ayuda de la gracia de Dios, nuestra llamada a la santidad se har\u00e1 m\u00e1s clara cuando recuperemos la conciencia de la realidad del pecado y del mal en el mundo y en nuestras propias almas. La Escritura nos ser\u00e1 de gran ayuda en esto, ya que revela el pecado y el mal con claridad y sin temor. El realismo b\u00edblico no duda en pronunciar juicio sobre el bien y el mal que afecta nuestras vidas. El Nuevo Testamento est\u00e1 lleno de llamadas a la conversi\u00f3n y al arrepentimiento, que deben ser escuchadas en nuestra cultura actual.<\/p>\n<blockquote><p>Si decimos: \u201cNo tenemos pecado\u201d, nos enga\u00f1amos a nosotros mismos, y la verdad no est\u00e1 en nosotros. Pero si confesamos nuestros pecados, \u00e9l es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. (1 Jn 1:8-9)<\/p><\/blockquote>\n<p>En nuestras iglesias contemplamos a Jes\u00fas clavado en la cruz, una imagen que nos recuerda su doloroso sacrificio para lograr el perd\u00f3n de todos nuestros pecados y nuestra culpa. Si no existiera el pecado, Jes\u00fas no habr\u00eda sufrido por nuestra redenci\u00f3n. Cada vez que vemos el crucifijo, podemos reflexionar sobre la infinita misericordia de Dios, quien nos salva a trav\u00e9s del acto reconciliador de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>A pesar de los esfuerzos de la sociedad por restarle importancia a la realidad del pecado, existe un reconocimiento instintivo de su existencia. Los ni\u00f1os suelen saber, incluso sin que se les diga, cu\u00e1ndo han hecho algo moralmente incorrecto. Los adultos admiten sin reparos la maldad del terrorismo, la guerra injusta, las mentiras, el trato injusto a las personas y asuntos similares. La sociedad en su conjunto tambi\u00e9n debe aprender a admitir la maldad del aborto, el suicidio asistido por un m\u00e9dico y la obtenci\u00f3n de c\u00e9lulas madre de embriones, lo cual resulta en la muerte de la vida humana embrionaria. Negar el mal nos corrompe espiritual y psicol\u00f3gicamente. Racionalizar nuestro propio mal es a\u00fan m\u00e1s destructivo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas sent\u00f3 las bases del sacramento de la penitencia durante su ministerio y lo confirm\u00f3 tras su resurrecci\u00f3n. Cuando Pedro le pregunt\u00f3 cu\u00e1ntas veces deb\u00eda perdonar una persona, Jes\u00fas le respondi\u00f3 que el perd\u00f3n no deb\u00eda tener l\u00edmites. Jes\u00fas perdon\u00f3 a Pedro por su triple negaci\u00f3n, mostr\u00f3 misericordia hacia la mujer sorprendida en adulterio, perdon\u00f3 al ladr\u00f3n en la cruz y dio testimonio continuamente de la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas confi\u00f3 a la Iglesia el ministerio de la reconciliaci\u00f3n. El sacramento de la Penitencia es un don de Dios para que cualquier pecado cometido despu\u00e9s del Bautismo pueda ser perdonado. En la confesi\u00f3n tenemos la oportunidad de arrepentirnos y recuperar la gracia de la amistad con Dios. Es un momento sagrado en el que nos ponemos en su presencia y reconocemos con sinceridad nuestros pecados, especialmente los pecados mortales. Con la absoluci\u00f3n, nos reconciliamos con Dios y con la Iglesia. El sacramento nos ayuda a permanecer cerca de la verdad de que no podemos vivir sin Dios. \u201cEn \u00e9l vivimos, nos movemos y existimos\u201d (Hechos 17, 28). Si bien todos los sacramentos nos brindan una experiencia de la misericordia que proviene de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, es el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n el \u00fanico sacramento de la misericordia.<\/p>\n<p>Puede leer m\u00e1s en\u00a0<em>Catecismo Cat\u00f3lico de los Estados Unidos para Adultos<\/em>pida su propio ejemplar o lea preguntas sobre \u00e9l en el\u00a0<a href=\"http:\/\/usccb.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Sitio web de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos<\/a>.<\/p>\n<p><em>Copyright \u00a9 2006, United States Conference of Catholic Bishops, Washington, D.C. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida de ninguna forma o por ning\u00fan medio, electr\u00f3nico o mec\u00e1nico, incluyendo fotocopia, grabaci\u00f3n o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperaci\u00f3n de informaci\u00f3n, sin el permiso por escrito del titular de los derechos de autor.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Why do I need the Sacrament of Reconciliation and Penance? How does it help me? The Sacrament of Penance must be seen within the context of conversion from sin and a turn to God. Peter wept bitterly over his triple denial of Christ but received the grace of conversion and expressed it with a three-fold [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6955,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1310","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1310"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1310\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6955"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}