{"id":1311,"date":"2020-04-20T18:37:41","date_gmt":"2020-04-20T22:37:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.archspm.org\/what-happens-during-the-sacrament-of-reconciliation-what-forms-can-it-take-how-does-it-affect-me\/"},"modified":"2020-04-20T18:37:41","modified_gmt":"2020-04-20T22:37:41","slug":"what-happens-during-the-sacrament-of-reconciliation-what-forms-can-it-take-how-does-it-affect-me","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/what-happens-during-the-sacrament-of-reconciliation-what-forms-can-it-take-how-does-it-affect-me\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 sucede durante el Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 formas puede adoptar? \u00bfC\u00f3mo me afecta?"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\">\u00bfQu\u00e9 sucede durante el Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 formas puede adoptar? \u00bfC\u00f3mo me afecta?<\/h1>\n<p>En la liturgia de la penitencia, los elementos suelen ser los siguientes: un saludo y una bendici\u00f3n del sacerdote, una lectura de la Escritura, la confesi\u00f3n de los pecados, la imposici\u00f3n y la aceptaci\u00f3n de la penitencia, un acto de contrici\u00f3n, la absoluci\u00f3n del sacerdote, una proclamaci\u00f3n de alabanza a Dios y la despedida. A continuaci\u00f3n ofrecemos una descripci\u00f3n de los actos del penitente y del sacerdote.<\/p>\n<p><strong>Contrici\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Para que se nos perdone, debemos sentir arrepentimiento por nuestros pecados. Esto significa apartarnos del mal y volvernos hacia Dios. Implica la determinaci\u00f3n de evitar esos pecados en el futuro. Dichos pecados pueden ser mortales o veniales.<\/p>\n<blockquote><p>Los pecados se eval\u00faan, con raz\u00f3n, seg\u00fan su gravedad. La distinci\u00f3n entre pecado mortal y venial, ya evidente en la Escritura (cf. 1 Jn 5, 16-17), pas\u00f3 a formar parte de la tradici\u00f3n de la Iglesia. Esta distinci\u00f3n se ve corroborada por la experiencia humana. (CIC, n.\u00ba 1854)<\/p>\n<p>El pecado mortal destruye la caridad en el coraz\u00f3n del hombre al violar gravemente la ley de Dios; aleja al hombre de Dios, que es su fin \u00faltimo y su bien supremo, al preferirle un bien inferior. El pecado venial permite que la caridad subsista, aunque la ofende y la hiere. (CIC, n.\u00ba 1855)<\/p><\/blockquote>\n<p>La contrici\u00f3n que surge del amor a Dios por encima de todo se denomina \u201ccontrici\u00f3n perfecta\u201d. Este dolor amoroso perdona los pecados veniales e incluso los pecados mortales, siempre y cuando nos propongamos confesarlos lo antes posible. Cuando otros motivos, como la repugnancia que nos produce el pecado o el temor a la condenaci\u00f3n, nos llevan a la confesi\u00f3n, se trata de una \u201ccontrici\u00f3n imperfecta\u201d, que es suficiente para obtener el perd\u00f3n en el sacramento. El Esp\u00edritu Santo nos mueve en ambos casos e inicia la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Confesi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La confesi\u00f3n nos libera de los pecados que turban nuestro coraz\u00f3n y nos permite reconciliarnos con Dios y con los dem\u00e1s. Se nos pide que miremos en lo m\u00e1s profundo de nuestra alma y, con una mirada sincera y sin evasivas, reconozcamos nuestros pecados. Esto abre nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n a Dios, nos lleva hacia la comuni\u00f3n con la Iglesia y nos ofrece un nuevo futuro.<\/p>\n<p>En la confesi\u00f3n, al confesar nuestros pecados ante el sacerdote, que representa a Cristo, nos enfrentamos a nuestras faltas con mayor honestidad y asumimos la responsabilidad de nuestros pecados. Es tambi\u00e9n en la confesi\u00f3n donde el sacerdote y el penitente pueden colaborar para encontrar la orientaci\u00f3n necesaria para que el penitente crezca espiritualmente y evite el pecado en el futuro (cf. CIC, n\u00fams. 1455, 1456).<\/p>\n<p>Una vez que hemos hecho examen de conciencia y hemos asumido la responsabilidad de nuestros pecados, los confesamos al sacerdote. Debemos confesar todos nuestros pecados mortales, indicando su naturaleza y n\u00famero. La Iglesia recomienda encarecidamente confesar los pecados veniales, aunque esto no es estrictamente necesario. En la Iglesia latina, los ni\u00f1os deben confesarse antes de recibir la Primera Comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay tres ritos de la Reconciliaci\u00f3n: el rito de la Reconciliaci\u00f3n de penitentes individuales; el rito de la Reconciliaci\u00f3n de varios penitentes con confesi\u00f3n y absoluci\u00f3n individuales; y el rito de la Reconciliaci\u00f3n de penitentes con confesi\u00f3n y absoluci\u00f3n generales.<\/p>\n<p>En el primer rito, que es el m\u00e1s conocido, el penitente se dirige a una sala de reconciliaci\u00f3n o a un confesionario tradicional y confiesa sus pecados, ya sea cara a cara con el sacerdote o arrodillado detr\u00e1s de un biombo. En el segundo rito, que suele celebrarse durante el Adviento o la Cuaresma, se lleva a cabo una celebraci\u00f3n comunitaria en la que se lee la Escritura y se pronuncia una homil\u00eda. A continuaci\u00f3n, tiene lugar la confesi\u00f3n individual y la absoluci\u00f3n individual.<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n y la absoluci\u00f3n generales constituyen el tercer rito y se utilizan \u00fanicamente en situaciones extraordinarias, en peligro de muerte o cuando el n\u00famero de confesores es insuficiente, de modo que \u201clos penitentes se ver\u00edan privados de la gracia sacramental o de la sagrada comuni\u00f3n durante un largo per\u00edodo de tiempo sin culpa alguna por su parte\u201d (cf. CIC, can. 961). La absoluci\u00f3n general consiste en que un sacerdote conceda la absoluci\u00f3n a un grupo de personas, que no se confiesan individualmente ante un sacerdote. Se espera que los penitentes culpables de pecados graves o graves se confiesen individualmente lo antes posible, pero sin falta dentro del a\u00f1o siguiente a haber recibido la absoluci\u00f3n general. El juicio sobre si se dan las condiciones para la absoluci\u00f3n general no corresponde al confesor, sino al obispo diocesano, quien debe determinarlo bajo la gu\u00eda de las normas establecidas por la Santa Sede.<\/p>\n<p><strong>Absoluci\u00f3n del sacerdote<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de confesar nuestros pecados al sacerdote, este nos ofrece palabras de aliento para nuestro crecimiento moral y espiritual. A continuaci\u00f3n, el sacerdote nos impone una penitencia y nos pide que recitemos un acto de contrici\u00f3n. Luego, el sacerdote nos concede la absoluci\u00f3n, es decir, nos libera de nuestros pecados, haciendo uso del poder que Cristo confi\u00f3 a la Iglesia y por el cual perdona los pecados del penitente (cf. CIC, n.\u00ba 1424). En la Iglesia latina, el sacerdote, en representaci\u00f3n de Cristo y tra\u00e9ndonos su perd\u00f3n, nos absuelve de nuestros pecados con estas palabras:<\/p>\n<blockquote><p>Dios, Padre misericordioso, mediante la muerte y resurrecci\u00f3n de su Hijo, ha reconciliado al mundo consigo mismo y ha enviado al Esp\u00edritu Santo entre nosotros para el perd\u00f3n de los pecados; por medio del ministerio de la Iglesia, que Dios te conceda el perd\u00f3n y la paz, y yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.<\/p><\/blockquote>\n<p><strong>Satisfacci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>\u201cLa absoluci\u00f3n quita el pecado, pero no repara todos los des\u00f3rdenes que el pecado ha causado\u201d (CIC, n.\u00ba 1459). Es evidente que debemos reparar ciertos da\u00f1os que nuestros pecados han causado, como restaurar la reputaci\u00f3n de alguien a quien hemos ofendido, devolver el dinero que hemos robado o rectificar una injusticia. El pecado tambi\u00e9n debilita la relaci\u00f3n que tenemos con Dios y con los dem\u00e1s. Nuestra vida interior se ve afectada por el pecado y necesita ser restaurada.<\/p>\n<p>Esta es la raz\u00f3n de ser de los actos de penitencia y satisfacci\u00f3n por los pecados. La penitencia impuesta por el sacerdote nos ayuda a comenzar a dar satisfacci\u00f3n por nuestros pecados. Del mismo modo que, cuando estamos en mala forma f\u00edsica, necesitamos hacer ejercicio, tambi\u00e9n cuando el alma est\u00e1 en mala forma moral, se nos plantea el reto de adoptar ejercicios espirituales que la restauren. Obviamente, esto siempre se hace en colaboraci\u00f3n con las gracias de Dios, que son esenciales para la sanaci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote><p>La absoluci\u00f3n quita el pecado, pero no subsana todos los des\u00f3rdenes que el pecado ha causado. Una vez liberado del pecado, el pecador debe recuperar su plena salud espiritual haciendo algo m\u00e1s para reparar el da\u00f1o causado por el pecado: debe \u201csatisfacer\u201d o \u201cexpiar\u201d sus pecados. A esta satisfacci\u00f3n se le llama \u201cpenitencia\u201d. (CIC, n.\u00ba 1459)<\/p><\/blockquote>\n<p>Puede leer m\u00e1s en\u00a0<em>Catecismo Cat\u00f3lico de los Estados Unidos para Adultos<\/em>pida su propio ejemplar o lea preguntas sobre \u00e9l en el\u00a0<a href=\"http:\/\/usccb.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Sitio web de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos<\/a>.<\/p>\n<p><em>Copyright \u00a9 2006, United States Conference of Catholic Bishops, Washington, D.C. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida de ninguna forma o por ning\u00fan medio, electr\u00f3nico o mec\u00e1nico, incluyendo fotocopia, grabaci\u00f3n o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperaci\u00f3n de informaci\u00f3n, sin el permiso por escrito del titular de los derechos de autor.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>What happens during the Sacrament of Reconciliation? What forms can it take? How does it affect me? In the Liturgy of Penance, the elements are ordinarily these: a greeting and blessing from the priest, a reading from Scripture, the confession of sins, the giving and accepting of a penance, an act of contrition, the priest\u2019s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6955,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1311","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1311","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1311"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1311\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6955"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1311"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}