{"id":1315,"date":"2020-04-20T18:53:52","date_gmt":"2020-04-20T22:53:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.archspm.org\/how-am-i-changed-by-the-eucharist\/"},"modified":"2024-12-19T22:24:20","modified_gmt":"2024-12-20T03:24:20","slug":"how-am-i-changed-by-the-eucharist","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/how-am-i-changed-by-the-eucharist\/","title":{"rendered":"\u00bfC\u00f3mo me cambia la Eucarist\u00eda?"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\">\u00bfC\u00f3mo me cambia la Eucarist\u00eda?<\/h1>\n<p>Para participar activamente en la misa, debemos resistir la tendencia a la pasividad cuando nos reunimos en un entorno similar al de un p\u00fablico. En la misa, somos una asamblea de creyentes llamados a ser una comunidad unida en la alabanza y la adoraci\u00f3n a Dios. Lo hacemos cantando himnos y salmos, recitando oraciones y respuestas, especialmente en nuestro \u201cS\u00ed\u201d a Dios en el Gran Am\u00e9n. La participaci\u00f3n activa tambi\u00e9n requiere una atenci\u00f3n interior y una ofrenda interior profunda, como exhorta San Pablo en Romanos 12, 1: \u201cOs exhorto, pues, hermanos, por las misericordias de Dios, a que ofrezc\u00e1is vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios; este es vuestro culto espiritual\u201d.\u201d<\/p>\n<p>Cuando la asamblea de los fieles, por medio del sacerdote, ofrece el sacrificio de Cristo al Padre, los miembros de la asamblea est\u00e1n llamados a ofrecer sus cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. Al utilizar la palabra\u00a0<em>cuerpo<\/em>, San Pablo no se refiere simplemente a nuestra carne y nuestros huesos, sino m\u00e1s bien a nuestro ser m\u00e1s \u00edntimo. Se trata, pues, de un sacrificio espiritual. \u00bfC\u00f3mo podemos hacerlo?<\/p>\n<p>En la Plegaria Eucar\u00edstica, escuchamos que Jes\u00fas tom\u00f3 el pan, lo bendijo, lo parti\u00f3, lo convirti\u00f3 en su Cuerpo y lo entreg\u00f3 para nuestra salvaci\u00f3n. Una forma de identificarnos con esto es rezar: \u201cSe\u00f1or, t\u00f3mame. Bend\u00edceme. Partime. Hazme parte de tu don salvador y sacrificial para las necesidades corporales y espirituales del mundo\u201d. Al habernos ofrecido al Padre en uni\u00f3n con Cristo, practicamos la participaci\u00f3n activa en la Misa en su forma m\u00e1s elevada.<\/p>\n<p>Este drama interior que se vive en cada misa contribuye al proceso de nuestra transformaci\u00f3n espiritual en Cristo. Todo esto lleva tiempo. Cuando recibimos la comuni\u00f3n, debemos recordar que no estamos convirtiendo a Cristo en nosotros mismos. Jes\u00fas nos est\u00e1 transformando en \u00e9l mismo. Esto requiere una comprensi\u00f3n adecuada de la Presencia Real de Jes\u00fas bajo la apariencia del pan y el vino. No es simplemente un s\u00edmbolo que se limita a se\u00f1alar a Jes\u00fas. Tampoco es la presencia de Cristo solo una proyecci\u00f3n de nuestra parte, en el sentido de que lo hacemos presente cuando lo recibimos. Como dijo el Papa Benedicto XVI a los j\u00f3venes reunidos para la Vig\u00e9sima Jornada Mundial de la Juventud:<\/p>\n<blockquote><p>El Cuerpo y la Sangre de Cristo nos son entregados para que, a su vez, nosotros mismos seamos transformados. Debemos convertirnos en el Cuerpo de Cristo, en su propia Carne y Sangre.<\/p>\n<p>Todos comemos el mismo pan, y esto significa que nosotros mismos nos hacemos uno. De este modo, la adoraci\u00f3n, como dijimos antes, se convierte en uni\u00f3n. Dios ya no se presenta simplemente ante nosotros como Aquel que es totalmente Otro. \u00c9l est\u00e1 dentro de nosotros, y nosotros estamos en \u00e9l. Su din\u00e1mica entra en nosotros y luego busca extenderse hacia los dem\u00e1s hasta llenar el mundo, para que su amor pueda convertirse verdaderamente en la medida dominante del mundo. (Benedicto XVI, Homil\u00eda en Marienfeld, XX Jornada Mundial de la Juventud)<\/p><\/blockquote>\n<p>El pan consagrado se ha convertido en el Cuerpo de Cristo. El vino consagrado se ha convertido en la Sangre de Cristo. Jesucristo est\u00e1 presente de manera sustancial y totalmente \u00fanica. Esto ocurre por el poder del Esp\u00edritu Santo a trav\u00e9s del ministerio del sacerdote o del obispo, que act\u00faa en la persona de Cristo durante la Plegaria Eucar\u00edstica. En la Misa, cuando se nos ofrece la Hostia y escuchamos la frase \u201cEl Cuerpo de Cristo\u201d, respondemos \u201cAm\u00e9n\u201d, es decir, \u201cS\u00ed, lo creo\u201d.\u201d<\/p>\n<p>Solo Jes\u00fas puede transformarnos a su imagen. Nuestra receptividad interior es fundamental. Para recibir el amor, debemos estar abiertos a \u00e9l. El don sacrificial de nosotros mismos en cada misa es la mejor manera de ser transformados continuamente en Cristo. As\u00ed, en Cristo, nos convertimos en pan para saciar el hambre f\u00edsica y espiritual del mundo.<\/p>\n<p>Puede leer m\u00e1s en\u00a0<em>Catecismo Cat\u00f3lico de los Estados Unidos para Adultos<\/em>pida su propio ejemplar o lea preguntas sobre \u00e9l en el\u00a0<a href=\"http:\/\/usccb.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Sitio web de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos<\/a>.<\/p>\n<p><em>Copyright \u00a9 2006, United States Conference of Catholic Bishops, Washington, D.C. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida de ninguna forma o por ning\u00fan medio, electr\u00f3nico o mec\u00e1nico, incluyendo fotocopia, grabaci\u00f3n o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperaci\u00f3n de informaci\u00f3n, sin el permiso por escrito del titular de los derechos de autor.<\/em><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>How am I changed by the Eucharist? To participate actively in the Mass, we need to resist a tendency to passivity when gathered in an audience-like setting. At Mass, we are an assembly of believers called to be a community joined in the praise and worship of God. 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