{"id":1355,"date":"2020-05-05T03:19:57","date_gmt":"2020-05-05T07:19:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.archspm.org\/what-is-the-second-commandment-and-why-is-gods-name-so-important\/"},"modified":"2024-12-19T22:24:20","modified_gmt":"2024-12-20T03:24:20","slug":"what-is-the-second-commandment-and-why-is-gods-name-so-important","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/what-is-the-second-commandment-and-why-is-gods-name-so-important\/","title":{"rendered":"\u00bfQu\u00e9 es el Segundo Mandamiento y por qu\u00e9 es tan importante el nombre de Dios?"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\">\u00bfQu\u00e9 es el Segundo Mandamiento y por qu\u00e9 es tan importante el nombre de Dios?<\/h1>\n<div class=\"entry-content\">\n<blockquote><p>El segundo mandamiento es respetar el nombre del Se\u00f1or. Al igual que el primer mandamiento, pertenece a la virtud de la religi\u00f3n y, m\u00e1s concretamente, rige nuestro uso del lenguaje en asuntos sagrados.<\/p>\n<p>\u2014CCC, n.\u00ba 2142<\/p><\/blockquote>\n<p>Ante la zarza ardiente, Mois\u00e9s le pregunt\u00f3 a Dios por su nombre. Dios respondi\u00f3: \u201cYo soy el que soy... Esto es lo que dir\u00e1s a los israelitas: Yo soy me ha enviado a vosotros\u201d (\u00c9xodo 3:14). Los hebreos trataban este nombre de Dios con tal respeto que no lo pronunciaban. Lo honraban en silencio. Solo el sumo sacerdote, una vez al a\u00f1o, en la fiesta de la expiaci\u00f3n, pronunciaba este nombre durante la ofrenda de incienso en el Lugar Sant\u00edsimo del templo. Por reverencia al santo nombre revelado, el pueblo sustitu\u00eda el nombre\u00a0<em>Adonai<\/em>, que significa \u201cSe\u00f1or\u201d. Los jud\u00edos modernos adaptan esta costumbre escribiendo \u201c<em>Dios<\/em>\u201d en lugar de la ortograf\u00eda habitual.<\/p>\n<p>El segundo mandamiento nos llama a la virtud de la reverencia hacia Dios, que nos ense\u00f1a a conocer y preservar la diferencia entre el Creador y la criatura. El respeto por el nombre de Dios nos impide reducirlo a un mero hecho, o incluso a algo que podemos controlar o manipular. Al mismo tiempo, un Dios misericordioso desea tener una relaci\u00f3n \u00edntima con nosotros, hasta el punto de encarnarse en Jesucristo y morar en nosotros a trav\u00e9s del Esp\u00edritu Santo. En el Evangelio de Juan, Jes\u00fas aplica a s\u00ed mismo la expresi\u00f3n \u201cYo soy\u201d (cf. Jn 8, 58), identific\u00e1ndose as\u00ed con Dios. Se distingue de su Padre y del Esp\u00edritu Santo, a quien enviar\u00e1 al mundo despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. Esta fue una de las formas en que Jes\u00fas nos abri\u00f3 a la comprensi\u00f3n de Dios como Trinidad.<\/p>\n<p>Un nombre transmite de alguna manera la realidad de una persona: su origen, su historia, su propio ser. Por eso las personas protegen sus nombres y esperan que se traten con honor. El nombre de Dios, obviamente, merece el mayor honor y respeto. El Se\u00f1or nos da un mandamiento que nos pide que reverenciemos su nombre y que no lo usemos de manera irrespetuosa o manipuladora. Cuando Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 el Padrenuestro, su primera petici\u00f3n fue \u201cSantificado sea tu nombre\u201d. Tambi\u00e9n alabamos el santo nombre de Dios en cada misa, al comienzo de la plegaria eucar\u00edstica, cuando recitamos o cantamos el Santo, Santo, Santo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n sacamos fuerzas al recordar nuestro Bautismo, que nos inici\u00f3 en la Iglesia \u201cen el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo\u201d. Ser bautizados en el nombre de la Trinidad significa ser sumergidos en la vida misma del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu. El nombre de Dios nos santifica. En el bautismo, tambi\u00e9n solemos recibir el nombre de un santo, un disc\u00edpulo de Cristo que ha llevado una vida ejemplar, para recordarnos nuestra llamada a la santidad. Los santos patronos, es decir, el santo o santos cuyo nombre se nos ha dado, sirven de ejemplo del camino hacia la santidad por su testimonio de fe, esperanza y amor. Tambi\u00e9n interceden ante Dios por nuestro bien. Dios nos llama por nuestro nombre. Nuestro nombre es sagrado. Debemos honrar el nombre de Dios y los nombres de los dem\u00e1s para hacer de nuestro mundo un lugar de dignidad y respeto.<\/p>\n<p>Puede leer m\u00e1s en\u00a0<em>Catecismo Cat\u00f3lico de los Estados Unidos para Adultos<\/em>pida su propio ejemplar o lea preguntas sobre \u00e9l en el\u00a0<a href=\"http:\/\/usccb.org\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Sitio web de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos<\/a>.<\/p>\n<p><em>Copyright \u00a9 2006, United States Conference of Catholic Bishops, Washington, D.C. Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida de ninguna forma o por ning\u00fan medio, electr\u00f3nico o mec\u00e1nico, incluyendo fotocopia, grabaci\u00f3n o por cualquier sistema de almacenamiento y recuperaci\u00f3n de informaci\u00f3n, sin el permiso por escrito del titular de los derechos de autor.<\/em><\/p>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>What is the Second Commandment and why is God\u2019s name so important? The second commandment respect for the Lord\u2019s name. Like the first commandment, it belongs to the virtue of religion and more particularly it governs our use of speech in sacred matters. \u2014CCC, no. 2142 At the burning bush, Moses asked God for his [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6955,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1355","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1355","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1355"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/1355\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6955"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1355"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}