{"id":7968,"date":"2009-12-12T09:26:37","date_gmt":"2009-12-12T14:26:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.archspm.org\/i-have-not-come-to-be-served-but-to-serve\/"},"modified":"2009-12-12T09:26:37","modified_gmt":"2009-12-12T14:26:37","slug":"i-have-not-come-to-be-served-but-to-serve","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/i-have-not-come-to-be-served-but-to-serve\/","title":{"rendered":"No he venido a ser servido, sino a servir"},"content":{"rendered":"<p><em>Por el Reverend\u00edsimo Harry J. Flynn<br \/>\nArzobispo em\u00e9rito<\/em><br \/>\n<em>Archidi\u00f3cesis de Saint Paul y Minneapolis<\/em><\/p>\n<p><strong>Una reflexi\u00f3n sobre los 25 a\u00f1os del ministerio del diaconado en la Arquidi\u00f3cesis de Saint Paul y Minneapolis<\/strong><\/p>\n<p><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201c<\/em><em>Se\u00f1or, haz que tus di\u00e1conos destaquen en todas las virtudes: en el amor y en la santidad de vida. Que su conducta sea un ejemplo de tus mandamientos y lleve a tu pueblo a imitar su vida. Que permanezcan fuertes y firmes en Cristo, dando al mundo un testimonio de conciencia. Que imiten a tu Hijo, que no vino para ser servido, sino para servir. \u00a1Que tus di\u00e1conos cosechen una cosecha digna de ti!<\/em><em>\u201c<\/em>\u00a0\u2013 Oraci\u00f3n de consagraci\u00f3n que se reza sobre cada di\u00e1cono en el momento de la ordenaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Quisiera aprovechar la ocasi\u00f3n que me brinda esta carta pastoral para reconocer la importante contribuci\u00f3n de los 25 a\u00f1os de servicio del diaconado permanente en la Arquidi\u00f3cesis de Saint Paul y Minneapolis. Cuando el ministerio del diaconado comenz\u00f3 bajo la direcci\u00f3n del Arzobispo Roach en 1973, nadie podr\u00eda haber imaginado que, 25 a\u00f1os despu\u00e9s, se convertir\u00eda en una parte tan integral del tapiz de la vida ministerial para el pueblo de esta Arquidi\u00f3cesis. Lo que comenz\u00f3 como un sue\u00f1o se ha convertido verdaderamente en un pilar de servicio y testimonio para muchos.<\/p>\n<p>En este contexto, me gustar\u00eda abordar una serie de cuestiones relacionadas con el diaconado. En primer lugar, me gustar\u00eda ofrecer una breve rese\u00f1a hist\u00f3rica sobre el diaconado, partiendo de un hecho poco conocido que vincula la restauraci\u00f3n del diaconado permanente con los sufrimientos de los campos de concentraci\u00f3n nazis de la Segunda Guerra Mundial. En segundo lugar, me gustar\u00eda abordar algunos de los conceptos err\u00f3neos sobre el ministerio del diaconado en un formato de preguntas y respuestas que espero sirva como ayuda educativa, especialmente para los hombres que podr\u00edan considerar el diaconado. Y, por \u00faltimo, me gustar\u00eda decir unas palabras sobre el futuro ministerio del diaconado en nuestra Arquidi\u00f3cesis.<\/p>\n<p><strong>Un ministerio nacido del sufrimiento humano<\/strong><\/p>\n<p>Si bien es cierto que el ministerio del diaconado tuvo su origen en la floreciente comunidad eclesial del siglo I, no lo es menos que el diaconado moderno surgi\u00f3 en un lugar menos previsible: el campo de concentraci\u00f3n nazi de Dachau.<\/p>\n<p>Oculta bajo la sombr\u00eda nube del sufrimiento humano y el asesinato se encuentra la historia de un peque\u00f1o grupo de sacerdotes cat\u00f3licos que fueron recluidos en campos de concentraci\u00f3n durante la Segunda Guerra Mundial. Para muchos de estos sacerdotes, su sufrimiento supuso un despertar espiritual que tuvo lugar en el marco de peque\u00f1os grupos de debate en los que se discut\u00eda con frecuencia sobre el ministerio pastoral entre las personas en ese entorno deshumanizador.<\/p>\n<p>El padre Otto Pies, S.J., uno de los sacerdotes encarcelados en Dachau, relat\u00f3 en su art\u00edculo \u2018El bloque 26: Experiencias de la vida sacerdotal en Dachau\u2019 algunas de las terribles vivencias por las que \u00e9l y otros sacerdotes tuvieron que pasar. Al informar sobre las discusiones que tuvieron lugar entre los sacerdotes en Dachau, el padre Pies tambi\u00e9n record\u00f3 haber preguntado \u00absi era o no el momento de actuar en respuesta a los impulsos que aparentemente estaban siendo iniciados por el Esp\u00edritu Santo\u00bb y permitir que se instituyera el diaconado en la Iglesia.<\/p>\n<p>En 1962, mientras los l\u00edderes de la Iglesia se reun\u00edan en el Concilio Vaticano II para debatir posibles cambios dentro de la Iglesia, algunos de los sacerdotes y otros sobrevivientes de Dachau plantearon su pregunta. \u201c\u00bfNo ser\u00eda \u2014escribieron\u2014 un testimonio vivo de la preocupaci\u00f3n de la Iglesia por las necesidades temporales y sobrenaturales de todas las personas contar con di\u00e1conos ordenados que se ocuparan de las necesidades reales de la vida temporal de los pobres y los que sufren, llevando a Cristo tanto sacramentalmente como a trav\u00e9s de su compromiso con los humildes y oprimidos a los lugares de abandono y miseria, de hambre y enfermedad?\u201d.\u201c<\/p>\n<p>Los participantes del Concilio Vaticano II respondieron afirmativamente. Tras las deliberaciones del Concilio Vaticano II sobre el restablecimiento del ministerio del diaconado permanente, el papa Pablo VI restableci\u00f3 esta forma de servicio ordenado. Lo que hab\u00eda comenzado como una inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo en los corazones de un pu\u00f1ado de sacerdotes fieles en el campo de exterminio de Dachau madur\u00f3 y se convirti\u00f3 en un medio por el cual el ministerio de la Iglesia se expandi\u00f3 y mejor\u00f3. Desde la restauraci\u00f3n del diaconado, este ministerio ha florecido y ha llenado a toda la Iglesia con su dulce fragancia.<\/p>\n<p><strong>Palabras y hechos<\/strong><\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, la presencia de un di\u00e1cono que atiende al pueblo de Dios no es, sin duda, nada fuera de lo com\u00fan. Ya sea predicando en la liturgia dominical o visitando a los enfermos y a los ancianos, el ministerio del diaconado se ha convertido en una parte importante del tejido de la vida de la Iglesia. Aunque el diaconado lleva 25 a\u00f1os activo en esta Arquidi\u00f3cesis, todav\u00eda existe cierta incertidumbre sobre el papel de este importante ministro de Dios. Muchas personas est\u00e1n confundidas acerca del papel y la identidad del di\u00e1cono y de c\u00f3mo se relaciona con otros ministros ordenados y no ordenados en la Iglesia. Parte de esta incertidumbre se debe al hecho de que, antes del Concilio Vaticano II, el rito latino no hab\u00eda experimentado este tipo de ministerio durante siglos. He seleccionado una serie de preguntas frecuentes sobre el diaconado sobre las que intentar\u00e9 arrojar luz.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo se llega a ser di\u00e1cono y c\u00f3mo se forma a los di\u00e1conos?<\/strong><\/p>\n<p>El aspirante al diaconado debe contar con la recomendaci\u00f3n del p\u00e1rroco de su parroquia y haber participado en el ministerio parroquial durante al menos cinco a\u00f1os. Si est\u00e1 casado, el aspirante debe llevar un tiempo razonable de matrimonio y mantener una relaci\u00f3n estable. El aspirante debe gozar de buena salud f\u00edsica y emocional y no tener ninguna dependencia de sustancias. Los di\u00e1conos deben ser econ\u00f3micamente estables y autosuficientes. Se espera que las responsabilidades diaconales se sumen a sus responsabilidades seculares. Si el aspirante no fue criado en la fe cat\u00f3lica, debe haber transcurrido cierto tiempo desde su bautismo o su plena recepci\u00f3n en la Iglesia cat\u00f3lica. Por lo general, se espera que haya terminado la escuela secundaria o su equivalente.<\/p>\n<p>Aproximadamente el 90 por ciento de todos los di\u00e1conos que prestan servicio en la Iglesia est\u00e1n casados. Por lo tanto, los di\u00e1conos est\u00e1n llamados a conciliar diversas responsabilidades, entre ellas: la responsabilidad como esposo y la vida familiar; su carrera profesional y todos los desaf\u00edos y cargas que esta conlleva; y, por \u00faltimo, las responsabilidades del ministerio diaconal. Seg\u00fan el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, los di\u00e1conos reciben una gracia sacramental especial de fortaleza a trav\u00e9s de la ordenaci\u00f3n. \u201cEn cuanto a los di\u00e1conos, \u2018fortalecidos por la gracia sacramental, se dedican al pueblo de Dios... en el servicio de la liturgia, del Evangelio y de las obras de caridad\u201d\u2018 (Catecismo, 1588).<\/p>\n<p>Los documentos del Concilio Vaticano II afirman que el di\u00e1cono \u201cse prepara para este ministerio mediante el estudio atento de la Sagrada Escritura, de la tradici\u00f3n, de la liturgia y de la vida de la Iglesia\u201d (Dei Verbum). En nuestra Arquidi\u00f3cesis, la preparaci\u00f3n para el diaconado consiste en un programa de formaci\u00f3n de tres a\u00f1os. Este programa de formaci\u00f3n incluye elementos de formaci\u00f3n humana, espiritual, doctrinal y pastoral.<\/p>\n<p>Aunque los candidatos al sacerdocio pasan por una etapa de su formaci\u00f3n denominada \u201cdiaconado transitorio\u201d, el ministerio del di\u00e1cono permanente no es una responsabilidad de corta duraci\u00f3n, sino una vocaci\u00f3n para toda la vida. Una vez ordenados, los obispos locales asignan a los di\u00e1conos permanentes a puestos de ministerio dentro de parroquias y programas espec\u00edficos que necesitan ayuda. (El di\u00e1cono puede manifestar su inter\u00e9s por un lugar concreto y un tipo de ministerio).<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 funci\u00f3n desempe\u00f1a el di\u00e1cono?<\/strong><\/p>\n<p>Al principio, el papel del di\u00e1cono en la di\u00f3cesis se limitaba estrictamente al servicio al pueblo de Dios durante las liturgias. Sin embargo, esta visi\u00f3n del ministerio del di\u00e1cono resulta demasiado restrictiva. De hecho, los t\u00e9rminos \u201cdi\u00e1cono\u201d y \u201cdiaconado\u201d provienen de la palabra griega diakonia, que significa servicio o ministerio. Lo que estos t\u00e9rminos no nos indican son los amplios l\u00edmites dentro de los cuales los di\u00e1conos llevan a cabo sus obras de servicio y ministerio.<\/p>\n<p>\u201cEl di\u00e1cono no es un empleado a tiempo parcial ni un funcionario eclesi\u00e1stico\u201d, ha afirmado Juan Pablo II, \u201csino un ministro de la Iglesia. La suya no es una profesi\u00f3n, sino una misi\u00f3n\u201d. (Pleno de la Sagrada Congregaci\u00f3n para el Clero, 1995)<\/p>\n<p>El difunto cardenal Joseph Bernardin resumi\u00f3 as\u00ed el papel del di\u00e1cono: \u201cCuando el di\u00e1cono colabora en la Eucarist\u00eda \u2014o cuando presta servicio en un comedor social, en una prisi\u00f3n o en un hospital\u2014, su misi\u00f3n es ser un elocuente recordatorio para cada uno de nosotros de lo que tambi\u00e9n nosotros deber\u00edamos estar haciendo, de lo que debemos esforzarnos continuamente por llegar a ser, de acuerdo con el don que Dios nos ha concedido\u201d. (La llamada al servicio, 1993)<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s lo mejor sea echar la vista atr\u00e1s al Concilio Vaticano II, durante el cual el papa Pablo VI restableci\u00f3 el diaconado permanente. Los documentos conciliares nos indican que la labor del di\u00e1cono debe dividirse, en general, en tres categor\u00edas: el servicio de la Palabra; el servicio del altar; y el servicio de la caridad. Analicemos brevemente cada una de estas categor\u00edas.<\/p>\n<p><strong>Servicio de la Palabra<\/strong><\/p>\n<p>Durante el rito de la ordenaci\u00f3n, el obispo entrega el Libro de los Evangelios al di\u00e1cono dici\u00e9ndole: \u201cRecibe el Evangelio de Cristo, del que te has convertido en heraldo\u201d. El servicio de la Palabra de un di\u00e1cono puede incluir la proclamaci\u00f3n del Evangelio en la liturgia, la redacci\u00f3n de intercesiones, la ense\u00f1anza de la educaci\u00f3n religiosa, el asesoramiento, la instrucci\u00f3n de los catec\u00famenos, la organizaci\u00f3n de retiros, la direcci\u00f3n de programas de renovaci\u00f3n parroquial y el acercamiento a los cat\u00f3licos inactivos. Adem\u00e1s, a los di\u00e1conos se les encomienda la tarea de proclamar el Evangelio con palabras y obras a trav\u00e9s de las actividades de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>San Francisco de As\u00eds, de quien algunos estudiosos creen que fue ordenado di\u00e1cono, sol\u00eda decir a sus compa\u00f1eros: \u201cDeb\u00e9is predicar a menudo y bien, hermanos m\u00edos. \u00a1Pero usad pocas palabras y realizad muchos actos concretos!\u201d.\u201d<\/p>\n<p>El Directorio del Vaticano sobre el ministerio y la vida de los di\u00e1conos permanentes establece que los di\u00e1conos deben, adem\u00e1s de las actividades oficiales de la Iglesia, \u201c\u2026esforzarse por transmitir la Palabra en su vida profesional, ya sea de manera expl\u00edcita o simplemente mediante su presencia activa en los \u00e1mbitos donde se forma la opini\u00f3n p\u00fablica y se aplican las normas \u00e9ticas, como los servicios sociales o las organizaciones que promueven los derechos de la familia o de la vida\u201d.\u201d<\/p>\n<p><strong>Servicio del altar<\/strong><\/p>\n<p>La mayor\u00eda de las personas est\u00e1n familiarizadas con el ministerio de los di\u00e1conos durante la misa, incluida la preparaci\u00f3n de las ofrendas y la distribuci\u00f3n de la comuni\u00f3n. Sin embargo, los di\u00e1conos tambi\u00e9n pueden bautizar a ni\u00f1os o adultos, actuar como testigos en matrimonios y presidir velatorios, funerales y servicios de sepultura. Otras funciones pueden incluir la presidencia de la Liturgia de las Horas, la exposici\u00f3n del Sant\u00edsimo Sacramento y los servicios de reconciliaci\u00f3n no sacramentales. Todos estos servicios \u201cponen de manifiesto c\u00f3mo el ministerio diaconal tiene su punto de partida y de llegada en la Eucarist\u00eda\u201d, en lugar de constituir meramente una funci\u00f3n de servicio social, afirma la Congregaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n Cat\u00f3lica del Vaticano (Normas b\u00e1sicas para la formaci\u00f3n de los di\u00e1conos permanentes).<\/p>\n<p><strong>Servicio de caridad<\/strong><\/p>\n<p>Esta categor\u00eda es, con diferencia, la m\u00e1s amplia, ya que abarca pr\u00e1cticamente cualquier necesidad humana. Algunos de los ejemplos m\u00e1s conocidos son las visitas a los enfermos o a las personas confinadas en sus hogares, as\u00ed como a quienes residen en centros de cuidados, prisiones y hospitales. Otros ejemplos menos conocidos incluyen el trabajo con personas con enfermedades mentales, con adicciones, inmigrantes y refugiados. Adem\u00e1s, la labor de cambio social en nuestra sociedad en lo que respecta al aborto, la eutanasia, el racismo y otros temas relacionados con la vida y la justicia forman parte de las obras de caridad que realizan los di\u00e1conos.<\/p>\n<p>La Comisi\u00f3n de los Obispos de Estados Unidos sobre el Diaconado Permanente, en sus directrices oficiales para la formaci\u00f3n y el ministerio de los di\u00e1conos, afirma: \u2019\u2026 el di\u00e1cono debe inspirar, promover y ayudar a coordinar el servicio que toda la Iglesia debe realizar a imitaci\u00f3n de Cristo. Tiene la responsabilidad especial de se\u00f1alar a la Iglesia a quienes est\u00e1n en necesidad y, particularmente, a quienes carecen de poder o se encuentran marginados en nuestra sociedad\u2026 De este modo, se convierte en una figura representativa a trav\u00e9s de la cual la Iglesia se acerca a los necesitados y los necesitados interpelan a la Iglesia\u201c.\u201d<\/p>\n<p><strong>No son\u2019<\/strong><strong>\u00bfSon los di\u00e1conos lo mismo que los sacerdotes casados?<\/strong><\/p>\n<p>Todos los cristianos, mediante el bautismo, son consagrados y santificados. Sin embargo, el sacramento del Orden se confiere a un grupo selecto en virtud de su misi\u00f3n singular. Al igual que los sacerdotes, los di\u00e1conos son consagrados para la labor de la Iglesia mediante la imposici\u00f3n de manos por parte de un obispo.<\/p>\n<p>El C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico revisado lo explica as\u00ed: \u201cPor instituci\u00f3n divina, algunos de entre los fieles cristianos son constituidos ministros sagrados mediante el sacramento del orden, por medio del car\u00e1cter indeleble con el que son marcados; por lo tanto, son consagrados para pastorear al pueblo de Dios, cada uno seg\u00fan su propio grado de orden, desempe\u00f1ando en la persona de Cristo, Cabeza de la Iglesia, las funciones de ense\u00f1ar, santificar y gobernar\u201d. (Canon 1008) A trav\u00e9s del sacramento del Orden, el di\u00e1cono es llamado por el pueblo de Dios y el obispo local como signo o sacramento del mismo Jes\u00fas, quien \u201cno vino a ser servido, sino a servir\u201d.\u201d<\/p>\n<p>El papa Juan Pablo II describi\u00f3 as\u00ed la funci\u00f3n de servicio del di\u00e1cono en un discurso pronunciado en 1987 en Detroit, M\u00edchigan: \u201cEl Concilio Vaticano II explica que el servicio del di\u00e1cono es el servicio de la Iglesia sacramentalizado. El vuestro no es solo un ministerio entre otros, sino que est\u00e1 destinado a ser, como lo describi\u00f3 el papa Pablo VI, una \u2018fuerza motriz\u2019 para la funci\u00f3n de servicio de toda la Iglesia. Ustedes est\u00e1n llamados a ser signos vivos del esp\u00edritu de servicio de la Iglesia de Cristo\u2019.\u2019<\/p>\n<p>Los di\u00e1conos no est\u00e1n llamados a sustituir el ministerio de los sacerdotes, ni el diaconado se reinstaur\u00f3 como respuesta a una \u201cescasez de sacerdotes\u201d. Los di\u00e1conos pueden desempe\u00f1ar muchas de las mismas funciones que un sacerdote; sin embargo, la Iglesia los llama para complementar la labor del sacerdote, no para competir con \u00e9l.<\/p>\n<p><strong>Mirando hacia el futuro<\/strong><\/p>\n<p>Un estudio sobre el diaconado en los Estados Unidos realizado en 1996 por la Conferencia Nacional de Obispos Cat\u00f3licos afirma: \u201cLos principales retos del diaconado de cara al futuro consisten en ampliar sus ministerios m\u00e1s all\u00e1 de su adaptaci\u00f3n \u2014en gran medida exitosa y cada vez m\u00e1s indispensable\u2014 a la vida parroquial, y en destacar con mayor \u00e9nfasis que los di\u00e1conos, a trav\u00e9s de la ordenaci\u00f3n, est\u00e1n llamados a ser modelo, animador y facilitador de los ministerios de caridad y justicia dentro de la Iglesia local\u201d.\u201d<\/p>\n<p>Como arzobispo, me gustar\u00eda desarrollar esta afirmaci\u00f3n en tres \u00e1mbitos concretos. En primer lugar, una de mis esperanzas para el futuro del diaconado es que m\u00e1s hombres de color den un paso al frente y acepten la invitaci\u00f3n de Dios a servir a la Iglesia como di\u00e1conos. A medida que la poblaci\u00f3n de la Arquidi\u00f3cesis se vuelve cada vez m\u00e1s diversa, existe una mayor necesidad de di\u00e1conos procedentes de los distintos grupos \u00e9tnicos. El idioma es solo uno de los elementos necesarios para un ministerio eficaz entre nuestros hermanos y hermanas no blancos. El ministerio tambi\u00e9n debe tener en cuenta las diferencias culturales que son parte integral de la vida de muchas personas de color.<\/p>\n<p>El segundo motivo de preocupaci\u00f3n para el futuro del diaconado tiene que ver con la lucha constante en torno a las cuestiones relacionadas con la vida. Ahora m\u00e1s que nunca, la Iglesia no solo debe defender la vida en todas sus etapas, sino tambi\u00e9n difundir la doctrina de la Iglesia sobre estas cuestiones de manera convincente, para que la verdad impregne todos los \u00e1mbitos de la sociedad.<\/p>\n<p>Mi esperanza es que, a medida que crezca el ministerio del diaconado, este asuma un papel m\u00e1s activo en la lucha fundamental por la defensa de la vida.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda a\u00f1adir unas \u00faltimas palabras sobre las esposas de los di\u00e1conos. El derecho can\u00f3nico exige que un candidato casado al diaconado permanente cuente con el consentimiento de su esposa antes de iniciar los tres a\u00f1os de preparaci\u00f3n para la ordenaci\u00f3n. Mi experiencia con las esposas de nuestros di\u00e1conos es que el consentimiento que dan va mucho m\u00e1s all\u00e1 de cualquier requisito legal. De manera muy real, muchas de las esposas de nuestros di\u00e1conos comparten este ministerio como compa\u00f1eras activas; a menudo complementan los dones de sus maridos, ofreciendo as\u00ed m\u00e1s de lo que uno puede dar. Desde su participaci\u00f3n en clases y su apoyo ante las incomodidades de estar casadas con una persona de guardia hasta su propia participaci\u00f3n en muchas formas de ministerio parroquial, las esposas de nuestros di\u00e1conos han proporcionado un modelo estelar de ministerio en la Iglesia, por lo cual estoy sumamente agradecido.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, quiero decir que las palabras utilizadas para redactar una carta pastoral de este tipo no logran, ni de lejos, crear una imagen que describa con precisi\u00f3n el ministerio del diaconado. Es dif\u00edcil imaginar los \u00faltimos 25 a\u00f1os de ministerio en nuestra Arquidi\u00f3cesis sin este ministerio vital y vibrante. El obispo Walter Kaspter, en la revista Deacon Digest, describe a los di\u00e1conos permanentes como \u201cpioneros de una nueva \u2018civilizaci\u00f3n del amor\u201d\u2018. Para m\u00ed, la restauraci\u00f3n del diaconado permanente es un ejemplo profundo de c\u00f3mo el Esp\u00edritu Santo gu\u00eda a la Iglesia para satisfacer las crecientes necesidades del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Que Dios siga actuando con fuerza a trav\u00e9s del ministerio del diaconado permanente en la Arquidi\u00f3cesis, especialmente ahora que nos enfrentamos a las numerosas oportunidades y desaf\u00edos que nos depara el nuevo milenio.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el reverend\u00edsimo Harry J. 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