{"id":7973,"date":"1998-02-08T09:35:35","date_gmt":"1998-02-08T14:35:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.archspm.org\/a-pastoral-letter-on-marriage-and-the-family\/"},"modified":"1998-02-08T09:35:35","modified_gmt":"1998-02-08T14:35:35","slug":"a-pastoral-letter-on-marriage-and-the-family","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.archspm.org\/es\/a-pastoral-letter-on-marriage-and-the-family\/","title":{"rendered":"Carta pastoral sobre el matrimonio y la familia"},"content":{"rendered":"<p><em>Por el Reverend\u00edsimo Harry J. Flynn<br \/>\nArzobispo em\u00e9rito<\/em><br \/>\n<em>Archidi\u00f3cesis de Saint Paul y Minneapolis<\/em><\/p>\n<p>Siguiendo el mandato y el ejemplo de Jesucristo, la Iglesia cat\u00f3lica proclama que \"por designio (de Dios) el hombre y la mujer est\u00e1n unidos, y la vida conyugal se establece como la \u00fanica bendici\u00f3n no perdida por el pecado original ni arrastrada por el diluvio\" (Bendici\u00f3n nupcial de la ceremonia matrimonial). (Bendici\u00f3n nupcial de la ceremonia matrimonial) La vida misma de Dios se manifiesta en el matrimonio, pues \u00c9l \"ha hecho de la uni\u00f3n del hombre y la mujer un misterio tan santo que simboliza el matrimonio de Cristo y su Iglesia\". Con un lenguaje tan poderoso, la Iglesia anuncia as\u00ed la intenci\u00f3n de Dios de que el matrimonio desempe\u00f1e un papel crucial en Su plan para la felicidad humana. Ha sido ense\u00f1anza firme y constante de la Iglesia Cat\u00f3lica que la familia es el fundamento de toda sociedad humana y la instituci\u00f3n insustituible para la educaci\u00f3n y formaci\u00f3n de los hijos.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque nos regocijemos en la belleza y la dignidad del matrimonio, tambi\u00e9n debemos reconocer que vivimos en una sociedad en la que el matrimonio se malinterpreta e incluso se denigra. Los votos se rompen con frecuencia. Se ha rechazado el don de la vida. La cohabitaci\u00f3n antes del matrimonio ha empa\u00f1ado la conexi\u00f3n intr\u00ednseca entre los votos matrimoniales y la uni\u00f3n sexual f\u00edsica, socavando as\u00ed el car\u00e1cter de la fidelidad conyugal y la virtud de la castidad. El divorcio ha causado un gran da\u00f1o a las relaciones humanas y especialmente a la salud emocional y espiritual de los hijos, que con tanta frecuencia experimentan la dolorosa ausencia de uno de sus padres en sus vidas.<\/p>\n<p>El prop\u00f3sito de esta carta pastoral no es discutir espec\u00edficamente tales problemas y dificultades, aunque la Iglesia comprende las urgentes necesidades que se derivan de ellos y, afortunadamente, ya cuenta con una serie de programas que los abordan. M\u00e1s bien, en esta carta, deseo centrarme en aquellos medios por los que nuestra Iglesia puede ofrecer un programa verdaderamente \u00fatil y cat\u00f3lico de preparaci\u00f3n al matrimonio. Tales programas deben preparar a hombres y mujeres para la vocaci\u00f3n que Dios les ha dado, ayud\u00e1ndoles a reconocer su llamada a la santidad, a comprender la dignidad del sacramento que van a recibir y a asumir el compromiso necesario que permita que su matrimonio sea fiel y fruct\u00edfero.<\/p>\n<p>Desde el principio, Dios quiso que la uni\u00f3n de marido y mujer -caracterizada por la fidelidad mutua, el compromiso para toda la vida y la apertura a la transmisi\u00f3n de la vida- fuera el signo en la tierra de Su amor a Su pueblo. Este simbolismo nupcial impregna la Sagrada Escritura. El matrimonio del hombre y la mujer refleja la naturaleza misma del Dios trinitario, por cuyo amor el mundo fue creado y se mantiene. Cumplir las exigencias del matrimonio cristiano con gozosa fidelidad da testimonio de la bondad esencial de la creaci\u00f3n divina e invita a participar en el plan creador de Dios. El matrimonio y la vida familiar no s\u00f3lo son el fundamento de la sociedad humana, sino tambi\u00e9n uno de los medios m\u00e1s seguros para predicar el Evangelio y evangelizar el mundo. As\u00ed, los esposos, las esposas y sus hijos participan m\u00e1s plenamente en este misterio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La preparaci\u00f3n para un matrimonio sacramental fruct\u00edfero comienza en los primeros a\u00f1os de la vida. Los ni\u00f1os experimentan a diario la relaci\u00f3n entre sus padres; el amor, el cuidado y la consideraci\u00f3n que los esposos muestran el uno por el otro; y el modo en que acogen y educan a los hijos. Estas experiencias dejan una impresi\u00f3n duradera en la conciencia de esos ni\u00f1os y afectan a sus actitudes hacia el matrimonio y la vida familiar. Poco a poco, a medida que los ni\u00f1os maduran, reciben una cuidadosa catequesis sobre la naturaleza del matrimonio, el misterio de la sexualidad humana, el valor inherente de la vida humana y la pr\u00e1ctica de la virtud. El modo en que tanto Jes\u00fas como San Pablo hablan del matrimonio y del celibato en t\u00e1ndem sugiere que la virtud de la castidad es el contexto en el que mejor se entienden ambos estados de vida, pues es en la pureza de coraz\u00f3n donde veremos a Dios. Esta preparaci\u00f3n general, orientada a la familia, florecer\u00e1 en una atm\u00f3sfera de fidelidad a la vida de Cristo y a sus mandamientos, en la que la oraci\u00f3n y el sacrificio espiritual ocupan un lugar central.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la preparaci\u00f3n general para el matrimonio y la vida familiar que acabamos de describir, una pareja tambi\u00e9n necesita participar en una preparaci\u00f3n intensa y muy personal durante los 12 meses inmediatamente anteriores a la celebraci\u00f3n real del sacramento. Por tanto, pasamos ahora a considerar algunos elementos que constituyen el n\u00facleo de una aut\u00e9ntica preparaci\u00f3n al matrimonio cat\u00f3lico. Muchos programas existentes de preparaci\u00f3n al matrimonio instruyen a las parejas en las realidades de la planificaci\u00f3n financiera, la comunicaci\u00f3n interpersonal, las expectativas profesionales y otros aspectos sociol\u00f3gicos del matrimonio. Para poder llevar a cabo esta labor de la manera m\u00e1s eficaz, estos programas cuentan con la ayuda de matrimonios experimentados que ofrecen generosamente su tiempo y sabidur\u00eda para animar a los j\u00f3venes que se preparan para el matrimonio. No cabe duda de que estos elementos constituyen una valiosa contribuci\u00f3n a la preparaci\u00f3n de una pareja para el matrimonio y deber\u00edan seguir incluy\u00e9ndose. Sin embargo, es mucho m\u00e1s importante que la preparaci\u00f3n haga especial hincapi\u00e9 en los elementos espec\u00edficamente religiosos y sacramentales que implica la hermosa vocaci\u00f3n del matrimonio.<\/p>\n<p>Si las parejas entienden la naturaleza de un voto, tanto en su significado religioso como personal, y comprenden la naturaleza de los sacramentos enraizados en la muerte sacrificial y la resurrecci\u00f3n de Jesucristo, abordar\u00e1n m\u00e1s f\u00e1cilmente el matrimonio como un compromiso de por vida al servicio del c\u00f3nyuge, los hijos y la familia. Se trata de un compromiso que conlleva no pocos sacrificios, pero que tambi\u00e9n da plenitud.<\/p>\n<p>Cada pareja debe darse cuenta claramente de la unidad fundamental del matrimonio y de la vida familiar y estar dispuesta a acoger a los hijos como el don supremo del matrimonio. En el matrimonio, la pareja es \"ordenada\" a la ense\u00f1anza y formaci\u00f3n moral de los hijos. En el seno de la \"Iglesia dom\u00e9stica\" de la familia, los esposos despiertan a sus hijos a la realidad de su dignidad humana y de su destino eterno. Qu\u00e9 importante es, por tanto, que la pareja que se prepara para el matrimonio posea un firme conocimiento de su fe y d\u00e9 testimonio de su intenci\u00f3n de practicar esa fe en su vida matrimonial y familiar. Esta preparaci\u00f3n florecer\u00e1 en una atm\u00f3sfera alimentada por la celebraci\u00f3n semanal de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo en la Eucarist\u00eda, y por la frecuente recepci\u00f3n del sacramento de la Penitencia, a trav\u00e9s del cual las personas aprenden ese perd\u00f3n que es tan vital para las relaciones humanas.<\/p>\n<p>Un programa matrimonial no estar\u00eda completo si no promoviera la comprensi\u00f3n adecuada de la persona humana, hecha a imagen de Dios y llamada a la vida eterna. Es importante que las parejas que desean contraer matrimonio comprendan que realizan su vocaci\u00f3n tanto de forma corporal como espiritual. La pr\u00e1ctica de las virtudes, en particular de la castidad, constituye una condici\u00f3n necesaria para un matrimonio duradero y fiel. Es esencial un firme conocimiento de la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad humana, as\u00ed como la comprensi\u00f3n de que el matrimonio es el modo preeminente de vivir su vocaci\u00f3n bautismal a la santidad. Cada programa matrimonial tambi\u00e9n deber\u00eda introducir a las parejas en la Planificaci\u00f3n Familiar Natural. La planificaci\u00f3n familiar natural hace honor a la ense\u00f1anza cat\u00f3lica sobre el v\u00ednculo indisoluble entre la vida y el amor, proporciona un medio para que los esposos lleguen a comprenderse m\u00e1s \u00edntimamente y ofrece una salida a la mentalidad anticonceptiva que amenaza con corromper los matrimonios y todas las relaciones interpersonales.<\/p>\n<p>Aunque no entra propiamente en el ep\u00edgrafe de preparaci\u00f3n l matrimonio, tambi\u00e9n deseo se\u00f1alar brevemente la gran necesidad de ayuda postboda para las parejas j\u00f3venes, especialmente durante los primeros a\u00f1os de matrimonio. Temas como el paso de la espiritualidad personal a la familiar, el arte de la comunicaci\u00f3n, el desarrollo de una expresi\u00f3n sexual sana y casta, la preparaci\u00f3n para la llegada de los hijos y una serie de ajustes pr\u00e1cticos a medida que \"los dos se convierten en uno\" son todos ellos de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>Las parejas reci\u00e9n casadas se enfrentan al reto de vivir un compromiso profundamente espiritual en medio de una atm\u00f3sfera social y pol\u00edtica en la que la vida humana se ve amenazada por el aborto, la violencia y un desprecio general por el valor inherente de la persona humana. Especialmente al comenzar su nueva vida juntos, estas parejas necesitan nuestro apoyo, nuestro aliento y nuestra ayuda.<\/p>\n<p>Al concluir esta reflexi\u00f3n, tambi\u00e9n quiero ofrecer una palabra de aliento a los cat\u00f3licos que viven en un matrimonio dif\u00edcil o est\u00e1n soportando la angustia de una relaci\u00f3n matrimonial rota. Nuestro Se\u00f1or no era ajeno al sufrimiento, ni estaba alejado de los que se encontraban en la confusi\u00f3n y el dolor. Quiero asegurar a todos los que tienen dificultades matrimoniales el deseo constante de la Iglesia de ofrecerles el consuelo de Cristo, de trabajar con ustedes para resolver sus dificultades y aliviar su angustia. Hay una serie de programas disponibles para ayudar a los que tienen problemas matrimoniales o a los que est\u00e1n separados y divorciados. Nunca deben sentirse separados de la comunidad de la Iglesia, aunque la carga emocional que lleven pueda ser pesada.<\/p>\n<p>En esta carta pastoral, he compartido con vosotros algunas ideas clave destinadas a ayudar a los hombres y mujeres que entran en el matrimonio a hacerlo con conocimiento, compromiso, madurez, confianza y alegr\u00eda. En tales matrimonios, los esposos responder\u00e1n a su llamada a la santidad y cumplir\u00e1n su vocaci\u00f3n bautismal de transformar el mundo seg\u00fan el modelo de Cristo. En tales matrimonios, prevalecer\u00e1 una cultura de la vida, en la que los ni\u00f1os sean acogidos con generosidad y se les proporcione un entorno en el que puedan crecer en el conocimiento y el amor de Dios. A trav\u00e9s de tales matrimonios, todos seremos bendecidos, ya que proporcionar\u00e1n un signo claro y resplandeciente del amor y la fidelidad de Jesucristo por su pueblo.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por el reverend\u00edsimo Harry J. 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