What Does Your T-shirt Say… About You?

Back in the 1990s we printed t-shirts for our parish catechists, about 100 in all, showing a globe spanning from Minnesota to Venezuela with the message: “Go, make disciples of all the nations, baptize them, teach them to carry out all I have commanded, and know that I am with you always.” One day a group of catechists came to me complaining that so-and-so was not taking good care of his t-shirt…not keeping it sparkling white and well- ironed. They certainly took pride in the message and the ministry those t-shirts represented.

Given  our hot climate, t-shirts are even more present here than in Minnesota and almost all of them have something printed on them. It’s particularly “in” to have a t-shirt with English words, although rare that the wearer knows what they mean. “What does it say, Padre?” Sometimes the translation causes a bit of embarrassment, but more often laughter: “Tell the truth and run”, a smile: “a pixie ́s work is never done”, a look of appreciation: “beautiful”, satisfaction: “hope”, or a need for further explanation: “Just do it” or “STOIC…she stoically endures”. Misspellings, as with that last word, are fairly common, a sure indication that the designer-printer didn’t have a great command of the English language, but few of his Venezuelan customers would know or care. As long as their t-shirt was in English, it would be “cool”.

T-shirts were first produced around the turn of the 20th century as undershirts for U.S. Navy sailors and went public in 1904 when the Cooper Underwear Company (Jockey) ran magazine ads for a “bachelor undershirt”. By the time people began calling it a “t-shirt” in the 1920s, the light cotton short-sleeved pullover garment had pretty much become the standard undershirt for men replacing the union suit, a full-body long-sleeved flannel garment that buttoned up the front and had a button-down flap in the rear. Ugh! By the 1930s it was common for farm hands, construction workers, and kids doing chores or playing sports on hot days to shed their shirts and go with just the t-shirt. When Marlon Brando and James Dean appeared on the big screen bedecked in tight-fitting white tees in the 1950s, the t-shirt moved from an undergarment to become a fashion statement.

As an acceptable outer garment, it was then just a matter of time before creative heads realized they could turn the broad open front of a white t-shirt into a walking billboard. Thomas E. Dewey, the Republican presidential candidate in 1948, was the first politician to do so. His “Do it with Dewey” tees were creative and popular, though not enough to defeat Harry Truman in the election. The real boon for printed tees came in the 1960s with advancements in screen printing that made the process easier and cheaper. It was a bonanza for Walt Disney and Coca-Cola. People actually paid to wear their logos. Anyone could now get into the game, promoting their particular group, product, sports team, event, or ideology…myself included.

I made a rudimentary press in the mid-70s and, for a total outlay of less than $50, began printing t-shirts for summer bike trips at St. Raphael in Crystal where I worked as a youth minister and making my Christmas shopping easy, printing t-shirts with a family logo for all my relatives. After returning to Minnesota from Venezuela in 1999, I worked with volunteers, first at St. Francis St. James in St. Paul and then at St. Dominic in Northfield, designing and printing t-shirts for summer youth programs and other events. We saved a lot of money doing it ourselves, got more people involved, and gave the participants a sense of pride identifying with the parish and its programs.

“Do you have a favorite t-shirt?” I asked some friends in Minnesota. Among the responses, here are a few that I particularly liked:  “Teaching makes all other professions possible”, “In a world where you can be anything BE KIND”, “Life is Good”,  “no one fights alone” (support for a coworker with cancer), and “I don’t need Google, my wife knows everything” (she actually bought it for him). Most favorites were from places visited, groups to which people belonged, or events in which they participated. Be it there in Minnesota or here in Venezuela, our t-shirts make a statement, not just in what they say but, even more importantly, in what they say about us.

Points to ponder
If you were to design a t-shirt, what would it promote or represent? What would it say? It doesn’t have to be super complicated to have an impact. The iconic I Y NY t-shirt was designed on a napkin during lunch.


¿Qué dice tu camiseta…sobre ti?

En los años 90 imprimimos camisetas para los catequistas de nuestra parroquia, unas 100 en total, mostrando un globo terráqueo que se extendía desde Minnesota hasta Venezuela con el mensaje: “Vayan, hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautícenlos, enséñenles a cumplir todo lo que yo he mandado, y sepan que yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo”. Un día un grupo de catequistas vino a mí quejándose de que fulano de tal no cuidaba bien su camiseta…no la mantenía blanca y bien planchada. Ciertamente se enorgullecían del mensaje y del ministerio que esas camisetas representaban. Dado nuestro clima cálido, las camisetas están más presentes aquí que en Minnesota y casi todas tienen algo impreso. Es particularmente “in” tener una camiseta con palabras en inglés, aunque es raro que la persona sepa lo que significan. “¿Qué dice, Padre?” A veces la traducción causa un poco de vergüenza, pero más a menudo risas: “Di la verdad y corre”, una sonrisa: “el trabajo de un duendecillo nunca está terminado”, una mirada de aprecio: “hermosa”, de satisfacción: “esperanza”, o la necesidad de más explicaciones: “Sólo hazlo” o “Estoico… ella soporta estoicamente la adversidad”. Los errores ortográficos son bastante comunes, una indicación segura de que el diseñador-impresor no tenía un gran dominio del idioma inglés, pero pocos de sus clientes venezolanos lo sabían o les importaba. Mientras su camiseta estuviera en inglés, sería “cool”.

Se produjeron las camisetas por primera vez a principios del siglo XX para marineros en la Marina de los EE.UU. El 1904 la Cooper Underwear Company (Jockey) publicó anuncios en revistas para vender “ropa interior de solteros”. En pocos años la ligera prenda de algodón de manga corta se convirtió en la ropa interior estándar de los hombres, sustituyendo una de franela de manga larga de cuerpo entero que se abotonaba en la parte delantera y tenía una solapa con botones en la parte trasera. ¡Ay, Dios Mío! Los trabajadores en el campo y de la construcción tanto los niños haciendo deportes se despojaran de sus camisas y se fueran sólo con la camiseta en los días calientes, pero fue en los años 50, cuando Marlon Brando y James Dean aparecieron en películas populares vestidos con camisetas blancas en vez de camisas, que la camiseta pasó de ser una prenda interior a convertirse en una prenda exterior aceptable y una declaración de moda.

Era sólo cuestión de tiempo hasta cuando algunos empresarios pensaban en convertir el frente de la camiseta blanca en una valla publicitaria ambulante. Thomas Dewey, el candidato presidencial republicano en 1948, fue el primer político en hacerlo. Sus camisetas “Do it with Dewey” fueron populares aunque no lo suficiente para ganar en las elecciones. La popularidad de las camisetas impresas llegó realmente en la década de 1960 con los avances en la serigrafía que hicieron el proceso más fácil y barato. Fue una bonanza para Walt Disney y Coca-Cola que la gente pagaba para vestirse con sus logos. Todo el mundo podía hacer camisetas y promocionar su grupo, producto, equipo, evento o ideología… yo mismo incluido.

Hice una prensa rudimentaria a mediados de los años 70 y empecé a imprimir camisetas para actividades del grupo juvenil en St. Raphael in Crystal y para regalos navideños para mi familia. Después de regresar a Minnesota de la misión en Venezuela en 1999, empecé a imprimir camisetas para programas juveniles de verano y otros eventos donde era párroco en San Francisco y San Santiago en San Pablo y luego en Santo Domingo en Northfield. Ahorramos dinero haciéndolo nosotros mismos, conseguimos que más gente se involucrara y dimos a los participantes un sentido de orgullo identificándose con la parroquia y sus programas.

“¿Tienes una camiseta favorita?” Algunos amigos en Minnesota me respondieron: “La vocación de la maestra hace posible todas las demás profesiones”, “En un mundo donde puedes ser cualquier cosa, sé amable”, “No necesito Google, mi esposa lo sabe todo” (la mujer lo compró para su esposo). Muchas favoritas eran de lugares donde han visitado, grupos a que se pertenecían, o eventos en que habían participado. Las camisetas hacen una declaración, no sólo en lo que dicen sino, aún más importante, en lo que dicen de nosotros.

Puntos a Considerar
Si diseñaras una camiseta, ¿qué promovería o representaría? ¿Qué diría? No tiene que ser complicado para tener un impacto. La icónica camiseta de “I Y N Y” fue diseñada en una servilleta durante un almuerzo.