
Un componente esencial del ministerio de la Iglesia es la educación de la próxima generación de discípulos, así como la formación permanente de todos sus miembros.

La Iglesia está llamada a hacer tangible el amor de Jesús en el mundo de hoy, especialmente para los pobres, los vulnerables y quienes se encuentran en las periferias.

El núcleo del ministerio de la Iglesia consiste en facilitar a sus miembros el encuentro con la persona de Jesucristo. Un aspecto fundamental de lo que significa ser católico es el desarrollo de una amistad con Jesús a través de la oración y la reflexión.