La respuesta cristiana al racismo

“No podemos ser una iglesia fiel a las exigencias del Evangelio si no actuamos con justicia, si no tomamos medidas para erradicar el racismo de las estructuras de nuestra sociedad y de nuestra iglesia. Y no podemos alcanzar la santidad personal si no amamos con ternura, si no amamos y respetamos a todos los seres humanos, independientemente de su raza, idioma u origen étnico”.”

Esas palabras del arzobispo Harry J. Flynn siguen siendo tan ciertas hoy como lo eran cuando las publicó en su carta pastoral, “A imagen de Dios”, en 2003. Como cristianos, estamos llamados a entrar en oración y diálogo con nuestras hermanas y hermanos de todas las razas para escuchar las experiencias de los demás y trabajar juntos por el entendimiento, la paz y la justicia.

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