Vía Crucis - Oración inicial

Vía Crucis - Oración inicial

María, mi Madre, tú fuiste la primera en recorrer el Vía Crucis. Sentiste cada dolor y cada humillación. No temiste las burlas que te lanzaba la multitud. Tus ojos estaban siempre fijos en Jesús y en su dolor. ¿Es ese el secreto de tu fuerza milagrosa? ¿Cómo pudo tu corazón amoroso soportar tal carga y tal peso? Mientras lo veías tropezar y caer, ¿te atormentaba el recuerdo de todos los días pasados: su nacimiento, su vida oculta y su ministerio?

Tenías tantas ganas de que todos lo amaran. Qué dolor fue ver a tantos odiarlo, odiarlo con una furia diabólica. Tómame de la mano mientras recorro este Vía Crucis. Inspírame con esos pensamientos que me hagan darme cuenta de cuánto me ama. Dame la luz para aplicar cada estación a mi vida cotidiana y para recordar las necesidades de mi prójimo en este Vía Crucis.

Concédenme la gracia de comprender el misterio, la sabiduría y el amor divino a medida que voy pasando de una estación a otra. Haz que mi corazón, como el tuyo, se traspase al contemplar Su dolor y Su sufrimiento, y que me proponga no volver a ofenderlo jamás. ¡Qué precio pagó Él para cubrir mis pecados, para abrirme las puertas del cielo y para llenar mi alma con Su propio Espíritu! Dulce Madre, recorramos juntos este camino y haz que el amor de mi pobre corazón te dé un poco de consuelo.

Amén.

 

©2012 EWTN. Utilizado con permiso.
 

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