Vía Crucis - La octava estación: Jesús habla a las Santas Mujeres

Vía Crucis - La octava estación: Jesús habla a las Santas Mujeres

Mi Jesús, me sorprende tu compasión por los demás en tu momento de necesidad. Cuando sufro, tiendo a pensar solo en mí mismo, pero tú te olvidaste completamente de ti mismo. Cuando viste a las santas mujeres llorando por tus tormentos, las consolaste y les enseñaste a profundizar en tu Pasión. Querías que comprendieran que el verdadero mal por el que llorar era el rechazo que sufriste por parte del pueblo elegido, un pueblo apartado de todas las demás naciones, que se negó a aceptar al Hijo de Dios.

El Acto de Redención continuaría y nadie podría jamás arrebatarte tu dignidad como Hijo de Dios, pero la maldad, la codicia, los celos y la ambición en los corazones de aquellos que deberían haberte reconocido eran motivo de dolor. Estar tan cerca de Dios hecho hombre y perderlo por completo era el verdadero crimen.

Mi Jesús, me temo que hago lo mismo cuando cuelo los mosquitos y me trago los camellos, cuando saco la paja del ojo de mi hermano y olvido la viga en el mío. Es un gran regalo, este don de la fe. Es una gracia sublime poseer Tu propio Espíritu. ¿Por qué no he avanzado en la santidad de la vida? No veo las muchas formas en que te disfrazas y solo veo personas, circunstancias y acontecimientos humanos, no la mano amorosa del Padre que guía todas las cosas. Ayuda a todos los que están desanimados, enfermos, solos y ancianos a reconocer tu presencia entre ellos.

Amén

 

©2012 EWTN. Utilizado con permiso.

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