¿Qué es la fe? ¿Cómo se relaciona con lo que creemos como católicos?

¿Qué es la fe? ¿Cómo se relaciona con lo que creemos como católicos?

Nuestra vida de fe es una gracia o un don que nos lleva a una unión personal y amorosa con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Esta gracia nos permite tanto escuchar la Palabra de Dios como guardarla. Las cualidades de la fe que aquí se enumeran nos recuerdan las formas básicas en que expresamos nuestra creencia en Dios y nos invitan a poner en práctica nuestra fe en nuestra vida cotidiana:

  • La fe es una relación personal y comunitaria. “La fe es, ante todo, una adhesión personal […] a Dios. Al mismo tiempo, es una aceptación libre de toda la verdad que Dios ha revelado” (CIC, n.º 150). Una fe personal dice: “Creo en Dios”. Este es un acto de creencia en el único Dios verdadero y vivo. Es como si reuniéramos todo lo que somos y entregáramos con gratitud nuestros corazones y nuestras mentes a Dios. Tenemos una relación personal con el Dios Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero la fe también es comunitaria. No es solo un acto privado. En la asamblea de creyentes en la Misa, profesamos nuestra fe juntos y unimos nuestros corazones al experimentarnos como el Cuerpo de Cristo. Nuestra fe personal nos lleva a una relación con el pueblo de Dios, y la fe de todo el pueblo nos fortalece en nuestra relación con Dios.
  • La fe busca el entendimiento y es amiga de la razón. La fe, como gracia o don de Dios, nos permite alcanzar cierto entendimiento de todo lo que Él nos ha revelado, incluyendo la totalidad de su plan, así como los numerosos misterios de la fe. El crecimiento en la comprensión de la Revelación de Dios es un proceso que dura toda la vida. La teología y la catequesis nos ayudan. Nunca llegamos a comprender completamente estos misterios divinos, pero a menudo logramos penetrar en ellos. En este contexto, la fe y la razón trabajan juntas para descubrir la verdad. Suponer que el pensamiento humano o la investigación científica pueden o deben estar en conflicto con la fe es un enfoque erróneo, porque esta postura niega la verdad básica de que todo ha sido creado por Dios. La investigación académica y científica que se lleva a cabo de manera fiel a la razón y a la ley moral no entrará en conflicto con la verdad revelada por Dios (véase CCC, n.º 159).
  • La fe es necesaria para la salvación. “Creer en Jesucristo y en Aquel que lo envió para nuestra salvación es necesario para obtener dicha salvación” (CIC, n.º 161). “La fe es necesaria para la salvación. El Señor mismo dijo: ‘El que crea y sea bautizado, se salvará; pero el que no crea, será condenado’” (CIC, n.º 183, citando Mc 16, 16). (Nota: Para la enseñanza de la Iglesia sobre la salvación de quienes no han conocido a Cristo ni el Evangelio, véase el CIC, n.º 1260, y el capítulo 11 del Catecismo Católico para Adultos de los Estados Unidos).
  • La fe es un don de la gracia. Dios no solo nos habla, sino que también nos concede la gracia de responder. Para creer en la Revelación necesitamos el don de la fe. Pedro pudo reconocer que Jesús era el Mesías, no por “carne y sangre”, es decir, no por medio de la razón o del sentido común, sino por la gracia del Padre (cf. Mt 16, 16-18). Cuando por la fe y el Bautismo entramos en la Iglesia, ya participamos de la vida eterna. La fe percibe esto de manera cada vez más profunda, como a través de un espejo oscuro (cf. 1 Cor 13, 12).
  • La fe es un acto humano libre. La fe es un don de Dios que nos permite conocerlo y amarlo. La fe es una forma de conocer, al igual que la razón. Pero vivir en la fe no es posible a menos que haya una acción por nuestra parte. Con la ayuda del Espíritu Santo, somos capaces de tomar la decisión de responder a la Revelación divina y de llevar a cabo nuestra respuesta en la vida. Dios nunca nos impone su verdad y su amor. Él se nos revela como seres humanos libres, y nuestra respuesta de fe hacia Él se da en el contexto de nuestra libertad. En Cafarnaúm, Jesús preguntó a los apóstoles: “¿También ustedes quieren irse?”. Pedro responde en nombre de todos: “Maestro, ¿a quién iremos?” (Jn 6, 67-68). La respuesta de Pedro es libremente buscada y libremente dada. Lo mismo ocurre con cada uno de nosotros.
  • La fe cree con convicción en un mensaje. Hemos visto que la fe es una relación con Dios. Ahora observamos que también es creer en un mensaje. Este mensaje se encuentra en la Escritura y en la Tradición, y nos es transmitido a través de diversos medios, como las oraciones litúrgicas y los Credos. La fe nos llena de convicción porque Dios garantiza la veracidad de lo que reveló. “Nuestro Evangelio no llegó a vosotros solo en palabras, sino también en poder y en el Espíritu Santo y en gran convicción” (1 Tes 1, 5). El Espíritu nos ayuda a ser creyentes. “La fe es la realización de lo que se espera y la evidencia de lo que no se ve” (Heb 11, 1).

Puede leer más sobre el Catecismo Católico para Adultos de los Estados Unidos, solicitar su propio ejemplar o leer preguntas al respecto en el Sitio web de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

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