En Afganistán se está desarrollando una crisis humanitaria generalizada, tras la rápida toma de la capital por parte de los talibanes el 15 de agosto. Miles de personas que han trabajado como intérpretes, traductores y en otras funciones junto al ejército de los Estados Unidos durante los últimos veinte años, incluidos los solicitantes de la Visa Especial de Inmigrante (SIV), se encuentran ahora en peligro, al igual que sus familias.