Fundada en 1852, Santa Ana ha sido un faro de fe en la comunidad durante generaciones. Su historia comenzó de manera sencilla, con la misa celebrada en una casa particular por el P. V. Sommereisen, el sacerdote fundador, quien prestó servicio hasta 1860. A pesar de las dificultades, la parroquia creció de manera constante, con el apoyo de sacerdotes visitantes de las localidades vecinas. En 1859, se iniciaron los planes para construir una iglesia permanente y, en 1864, se terminó la primera iglesia en las calles North Main y Dakota. En 1880 se alcanzó un hito importante cuando el P. Maximillian Wurst se convirtió en el primer párroco residente, seguido poco después por la apertura de la Escuela Santa Ana en 1882, confiada al cuidado de las Hermanas Escolares de Notre Dame y, más tarde, en 1902, a las Hermanas de San José. El legado de Santa Ana se amplió con la creación del Cementerio Calvary en 1884, donde generaciones de feligreses han encontrado el descanso eterno. La iglesia actual se construyó y consagró en 1925, con estatuas de San Patricio y San Bonifacio colocadas en la entrada, en honor a los diversos grupos étnicos que adoraban aquí en los primeros tiempos. En 1957 se construyeron una nueva escuela y un convento, que siguen en uso hoy en día. Reflexionando sobre esta rica historia, Santa Ana honra a las generaciones que construyeron la comunidad y espera profundizar la fe de todos y el servicio a medida que Santa Ana continúa este camino.