Oración de acción de gracias a la Trinidad
Acto de acción de gracias a la Trinidad, del «Diálogo sobre la Divina Providencia» de Santa Catalina
¡Oh Dios eterno! ¡Oh Trinidad eterna! ¡Por la unión de tu naturaleza divina has hecho tan preciosa la Sangre de tu Hijo unigénito! Oh Trinidad eterna, eres un misterio tan profundo como el mar, en el que cuanto más busco, más encuentro; y cuanto más encuentro, más busco. Porque, incluso sumergida en las profundidades de Ti, mi alma nunca está satisfecha, siempre hambrienta y sedienta de Ti, Trinidad eterna, anhelando y deseando verte a Ti, la Verdadera Luz.
Oh Trinidad eterna, con la luz del entendimiento he saboreado y contemplado las profundidades de tu misterio y la belleza de tu creación. Al verme a mí mismo en ti, he comprendido que llegaré a ser como tú. Oh Padre eterno, desde tu poder y tu sabiduría me has concedido claramente una parte de esa sabiduría que pertenece a tu Hijo Unigénito. Y verdaderamente el Espíritu Santo, que procede de Ti, Padre y Hijo, me ha dado el deseo de amarte.
Oh, Trinidad eterna, Tú eres mi Creador y yo soy Tu creación. Iluminado por Ti, he aprendido que me has hecho una nueva creación por medio de la Sangre de Tu Hijo Unigénito, porque estás cautivado por el amor ante la belleza de Tu creación.
Oh, Trinidad eterna, oh, Divinidad, oh, abismo insondable, oh, mar más profundo, ¿qué mayor don podrías darme que tu propio Ser? Eres un fuego que arde eternamente sin consumirse jamás, un fuego que consume con tu calor mi amor propio. Una y otra vez eres el fuego que aleja toda frialdad de corazón e ilumina la mente con Tu luz, la luz con la que me has hecho conocer Tu verdad.
Por esta luz reflejada sé que Tú eres el bien supremo, un bien por encima de todo bien, un bien dichoso, un bien incomprensible, un bien inconmensurable, una belleza por encima de toda belleza, una sabiduría por encima de toda sabiduría, pues Tú eres la sabiduría misma, el alimento de los ángeles, el fuego del amor que Tú das al hombre.
Tú eres el manto que cubre nuestra desnudez. Tú alimentas a nuestra familia con Tu dulzura, una dulzura que proviene de Ti y en la que no hay rastro alguno de amargura. ¡Oh, Trinidad Eterna! Amén.
-Santa Catalina de Siena (1347-1380), Doctora de la Iglesia
Oración trinitaria
Que el amor de Jesús nos llene.
Espíritu Santo, guíanos.
Hágase la voluntad del Padre.
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