En nuestra Iglesia, incluida nuestra Arquidiócesis, tenemos la bendición de contar con múltiples formas y expresiones de vida consagrada. Esto incluye a las numerosas hermanas religiosas que han vivido y siguen viviendo, dando testimonio y sirviendo en nuestra Arquidiócesis. Más allá de lo que hacen las hermanas religiosas, su don reside en quiénes son como mujeres consagradas. Con motivo de la Semana de las Hermanas Católicas 2024, hemos rendido homenaje a nuestras hermanas religiosas con esta serie de siete vídeos cortos: Todo lo que siempre quisiste saber sobre las religiosas católicas… ¡pero nunca te atreviste a preguntar! Te invitamos a que veas los siguientes videos y escuches las palabras de las hermanas religiosas en su propia voz.
A lo largo de los siglos, han surgido otras muchas formas de vida religiosa, en las que innumerables personas, renunciando al mundo, se han consagrado a Dios mediante la profesión pública de los consejos evangélicos, de acuerdo con un carisma específico y en una forma estable de vida en común, con el fin de llevar a cabo diversas formas de servicio apostólico al Pueblo de Dios... Este es un testimonio espléndido y variado, que refleja la multiplicidad de dones concedidos por Dios a los fundadores y fundadoras quienes, abiertos a la acción del Espíritu Santo, interpretaron con acierto los signos de los tiempos y respondieron sabiamente a las nuevas necesidades. Siguiendo sus pasos, muchas otras personas han buscado, con palabras y obras, encarnar el Evangelio en sus propias vidas, trayendo de nuevo a su tiempo la presencia viva de Jesús, el Consagrado por excelencia, el Enviado por el Padre. En cada época, los hombres y mujeres consagrados deben seguir siendo imágenes de Cristo Señor, fomentando mediante la oración una profunda comunión de espíritu con Él (cf. Fil 2, 5-11), para que toda su vida esté impregnada de espíritu apostólico y su labor apostólica, de contemplación.
Vita Consecrata, 9 Tweet