El Magnificat
La oración de María
Mi alma glorifica al Señor,
Mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador
pues ha mirado con benevolencia a su humilde sierva.
Desde este día, todas las generaciones me llamarán bienaventurada:
El Todopoderoso ha hecho grandes cosas por mí,
y santo es su Nombre.
Él tiene misericordia de quienes le temen
en cada generación.
Ha demostrado la fuerza de su brazo,
ha dispersado a los soberbios en su vanidad.
Ha derribado a los poderosos de sus tronos,
y ha ensalzado a los humildes.
Ha saciado de bienes a los hambrientos,
y a los ricos los ha despedido con las manos vacías.
Ha acudido en ayuda de su siervo Israel
pues se acordó de su promesa de misericordia,
la promesa que hizo a nuestros padres,
a Abraham y a sus descendientes para siempre.
-Lc 1, 46-55
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