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¿Qué significa “arrepentirse” y por qué la Cuaresma es un momento tan propicio para hacerlo?
La Cuaresma es un momento ideal para acercarnos a Dios. Cuando Juan el Bautista ejercía su ministerio de predicación en el desierto, clamaba: “¡Arrepentíos!” (Mt 3,1), y cuando Jesús comenzó a predicar en Galilea, dijo exactamente lo mismo: “¡Arrepentíos!” (Mc 1,15). De hecho, las primeras palabras que pronunció Jesús son las mismas que se utilizan cuando se nos impone la ceniza: “Convertíos (es decir, arrepentíos) y creed en el Evangelio” (Mc 1,15).
Arrepiéntete. Arrepentirse es alejarse del pecado y del egocentrismo y volverse hacia Dios, ¡y la oración es una de las mejores formas de volverse hacia Dios! Si nunca has rezado con verdadera seriedad, o si tu vida de oración ha atravesado momentos difíciles, la Cuaresma es una ocasión maravillosa para iniciar o retomar una relación cálida y comunicativa con Dios.
La oración se presenta en dos formas principales: comunitaria y privada. Al planificar una Cuaresma espiritualmente enriquecedora, te invitamos a que le des especial importancia a la oración comunitaria. Los católicos consideramos que la Misa es nuestra forma más elevada de oración comunitaria, así que procura asistir a la Misa todos los domingos. Además de los domingos, se celebra la Misa durante la semana. Otras opciones en la iglesia incluyen el Vía Crucis, las horas santas y la bendición.
La oración en comunidad también tiene lugar en casa, cuando rezamos con la familia o los amigos. Ya sea en la mesa, en la sala de estar o junto a la cama, considera la posibilidad de rezar con otra persona o con más personas, por ejemplo, la ofrenda matutina, las oraciones antes de las comidas o las oraciones de la noche. Además de las oraciones memorizadas como el Padrenuestro o el Ave María, intenta orar con tus propias palabras: cosas por las que te gustaría agradecer a Dios, razones por las que quieres alabar a Dios, personas a quienes quieres encomendar al cuidado de Dios, necesidades y peticiones especiales, así como palabras de arrepentimiento por las formas en que puedas haber ofendido a Dios y al prójimo.
La oración privada es la otra mitad de una vida de oración equilibrada. Durante esta Cuaresma, reserva un rato cada día para orar a solas. Algunas opciones son: la meditación en silencio; la lectura y reflexión de las Escrituras; la Liturgia de las Horas; la adoración eucarística; el rosario, las letanías y otras oraciones compuestas; la lectura espiritual, incluidas las biografías de los santos; escribir oraciones en un diario; cantar música sacra, en casa, en el auto o en cualquier lugar; dar un paseo de oración al aire libre; estudiar un tema teológico; o ver o crear obras de arte religiosas. La comunicación regular es clave para toda relación de calidad. Si esperamos estar cerca de Dios, la oración regular es indispensable.
© Rev. Michael A. Van Sloun
Utilizado con autorización.