¿Cuál es el papel de la Iglesia en relación con la moralidad?

¿Cuál es el papel de la Iglesia en relación con la moralidad?

Dios nos ayuda a vivir una vida moral a través de la Iglesia, que es nuestra madre y maestra. La fe de la Iglesia se encuentra en su Credo y en su enseñanza ordinaria, tal y como la articulan sus pastores, el papa y los obispos en comunión con él.

Jesús dijo a los apóstoles: “El que os escucha a vosotros, me escucha a mí” (Lc 10, 16). En la Iglesia, cuando tratamos cuestiones de fe y moral, la voz autorizada de Cristo es ejercida por el papa y los obispos, sucesores de Pedro y de los apóstoles, que forman el Magisterio. Ellos son guiados por el Espíritu Santo, que permanece con la Iglesia para conducirnos a toda la verdad.

La Iglesia escucha las preguntas eternas que cada persona se plantea en algún momento: “¿Cómo debo vivir?”, “¿Qué valores o principios debo aceptar?”, “¿Qué normas debo hacer mías?”, “¿Qué le da sentido a mi vida?”. Para responder a preguntas como estas, acudimos a un maestro sabio. Cristo es el maestro supremo, y hoy sigue haciéndose oír en y a través de la Iglesia. El Catecismo señala que “el Magisterio de los Pastores de la Iglesia en materia moral se ejerce ordinariamente en la catequesis y la predicación, con la ayuda de las obras de los teólogos y autores espirituales” (CIC, n. 2033). En la tarea de enseñar y aplicar la visión y la práctica de la moral cristiana, la Iglesia se apoya en la dedicación de los pastores y los estudios de los teólogos, así como en las contribuciones de todas las personas de buena voluntad (cf. CCC, n.º 2038).

La respuesta basada en la fe que los católicos deben dar a la autoridad docente de la Iglesia —el Magisterio— se extiende también a los principios morales:

La Iglesia, “columna y baluarte de la verdad”, “ha recibido de los apóstoles este mandato solemne de Cristo de anunciar la verdad salvífica”. “A la Iglesia le corresponde el derecho de anunciar siempre y en todas partes los principios morales, incluidos los relativos al orden social, y de emitir juicios sobre cualquier asunto humano en la medida en que lo exijan los derechos fundamentales de la persona humana o la salvación de las almas”. (CIC, n. 2032, citando 1 Tm 3, 15; LG, n. 17; CIC, can. 747 §2)

Puede leer más sobre el Catecismo Católico para Adultos de los Estados Unidos, solicitar su propio ejemplar o leer preguntas al respecto en el Sitio web de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

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