En los últimos días, han aparecido múltiples reportajes en los medios de comunicación sobre la conducta de varios sacerdotes hace muchos años. Lamentablemente, estos reportajes son incompletos y dan una falsa impresión sobre el compromiso de la Arquidiócesis de identificar y abordar la conducta indebida de los sacerdotes. Es fundamental comprender que nuestra norma es la tolerancia cero con el abuso sexual de menores o adultos vulnerables y la responsabilidad absoluta.
Desde 2002, hemos implementado una larga lista de reformas normativas y procedimentales para aclarar las directrices y reforzar su cumplimiento. Algunas de las medidas que hemos tomado incluyen la realización de más de 3,000 sesiones de capacitación sobre entornos seguros para adultos, dirigidas a aproximadamente 70,000 adultos; la realización de 105,000 verificaciones de antecedentes de clérigos, personal y voluntarios; y la impartición de lecciones adecuadas a la edad de más de 100,000 niños para ayudar a mantenerlos seguros.
Como una demostración más de nuestro compromiso de abordar estos asuntos de manera enérgica y coherente, hemos creado un grupo de trabajo especial y le hemos encargado que lleve a cabo una revisión completa de nuestras políticas y prácticas. Cuando el informe esté terminado, se harán públicos los resultados y las recomendaciones.
Lamentamos profundamente cualquier daño que haya causado la conducta indebida del clero. Eliminar cualquier forma de abuso es la máxima prioridad de la Arquidiócesis. Nuestro historial no es perfecto, pero hemos logrado grandes avances y estamos decididos a hacer todo lo necesario para eliminar este problema.