¿Cómo va tu Cuaresma? Ya ha habido algunos días en los que me he encontrado en medio de un desierto cuaresmal, quejándome como los israelitas en la primera lectura de ayer, anhelando algo que saciara mi sed. En otros, sin embargo, he estado en el pozo de Jacob, con la mujer samaritana del Evangelio de ayer y con Jesús, reflexionando sobre el “agua viva” que solo él puede ofrecer.