Vea la conferencia de prensa completa, incluidas las declaraciones del arzobispo Bernard Hebda y Tom Abood, presidente del Grupo de Trabajo para la Reorganización, sobre Facebook.
Es con gratitud que me presento hoy aquí, tras lo que ha sido un periodo extremadamente difícil para muchos miembros de nuestra comunidad, para anunciar un acuerdo para resolver la quiebra de la Arquidiócesis. El plan propuesto establece un fondo fiduciario de $210 millones que pronto estará disponible para resolver las reclamaciones contra la Arquidiócesis. Las víctimas de abusos podrán esperar recibir los pagos poco después de que el tribunal apruebe el plan. Al mismo tiempo, mediante este plan consensuado, la Arquidiócesis y sus parroquias dan una resolución definitiva a este asunto, evitando nuevos litigios y permitiendo a la Iglesia local continuar con su misión de difundir y vivir el evangelio de Jesucristo.
Estoy agradecido a todas las víctimas/sobrevivientes que han tenido la valentía de dar un paso al frente. Sin su coraje y perseverancia, hoy no habría sido posible. Me siento honrado por su disposición a compartir sus historias conmigo. A todos los que lo han hecho, les doy las gracias por ese regalo. Reconozco que el abuso les robó mucho: su infancia, su inocencia, su seguridad, su capacidad de confiar y, en muchos casos, su fe. Se dañaron las relaciones con la familia y los amigos, las relaciones en sus parroquias y sus comunidades. Sus vidas cambiaron para siempre. La Iglesia les falló. Lo siento mucho.
Estoy especialmente agradecido al juez Robert Kressel por la orientación que proporcionó y que condujo a este acuerdo, y me apresuro a dar las gracias al magistrado Arthur Boylan y a Paul Van Osselaer por sus extraordinarios esfuerzos como mediadores. Fueron verdaderos intermediarios honestos en su trabajo con todas las partes.
Agradezco a los numerosos defensores que trabajaron con tanta pasión en nombre de los sobrevivientes, entre ellos Jeff Anderson, Mike Finnegan y Rob Kugler. Ellos, junto con los abogados de las parroquias de la Arquidiócesis, desempeñaron un papel fundamental al ayudarnos a todos a encontrar el camino hacia una resolución justa y equitativa.
Asimismo, estoy agradecido a nuestro equipo legal de Briggs and Morgan, Charlie Rogers, Lauren Lonergan y Rich Anderson, quienes trabajaron incansablemente durante más de tres años para analizar, abordar y avanzar en este asunto, de una manera que reflejara los valores, objetivos y convicciones evangélicos de esta Iglesia local.
Hay muchas otras personas a las que debemos agradecer: al obispo Cozzens, a los sacerdotes, a los fieles, al personal y a los voluntarios de toda la Arquidiócesis. Sé que hoy estamos aquí gracias a sus oraciones y su participación. Uno de esos voluntarios está a mi lado. Tom Abood, que preside nuestro Consejo Financiero Arquidiocesano, dedicó generosamente su tiempo y experiencia como presidente de nuestro Grupo de Trabajo para la Reorganización, un grupo compuesto por nuestro equipo legal, personal y voluntarios. Durante el último año y medio, Tom, esposo y padre de tres niños pequeños, supervisó nuestra estrategia legal, nos guió a través de innumerables reuniones, muchos días de mediación y negoció personalmente el acuerdo de hoy en nombre de la Arquidiócesis. Nunca podremos agradecerte lo suficiente a ti y a tu familia, Tom.
Incluso en este momento en el que damos un paso más para hacer justicia a los sobrevivientes de abusos, sabemos que nuestro trabajo en este sentido no ha terminado. Bajo la dirección del juez Tim O'Malley y Janell Rasmussen, subdirectora de Servicios a las Víctimas, nuestro equipo de Normas Ministeriales y Entorno Seguro continuará trabajando en medidas tangibles para garantizar que nuestras iglesias, escuelas y comunidades sean lugares seguros para todos. Nuestro acuerdo de conciliación de diciembre de 2015 con la Fiscalía del Condado de Ramsey, que estableció lo que el fiscal del condado John Choi denominó políticas de seguridad infantil “sin precedentes”, sigue siendo la norma nacional para mantener entornos seguros. Nuestros informes de progreso presentados al tribunal desde entonces demuestran nuestro compromiso con el cambio permanente y, con el acuerdo alcanzado hoy, reafirmamos nuestros esfuerzos por proteger a los niños y a los adultos vulnerables.
Aunque hoy marca el final de un período difícil para muchos, en realidad supone un nuevo comienzo. La finalización del proceso de quiebra permite avanzar hacia un nuevo día que trae consigo muchas realidades: expiación, sanación y restauración de la confianza.
Les pido que entremos juntos en este nuevo día, con esperanza y amor. Solo juntos encontraremos el camino hacia la luz del amor de Dios.