Ver más allá de las cifras

Esta columna apareció en El espíritu católico como parte del Informe financiero anual de la Corporación de la Cancillería Arquidiocesana correspondiente al ejercicio fiscal 2018. Ver el Debate y análisis de la dirección y estados financieros.

Aunque no es raro oír cómo en nuestra tradición se describe a Cristo como “maestro”, “pastor”, “médico”, “defensor”, “juez” o “legislador”, no conozco ningún caso en el que se le conozca como el “contable divino” o el “director financiero celestial”. Eso no quiere decir que no ofrezca excelentes consejos en ese ámbito. Su parábola de los talentos sugiere que tiene buen sentido de la inversión, y su tan citada afirmación de que “a quien mucho se le ha dado, mucho se le exigirá” revela una comprensión de la conexión necesaria entre activos y pasivos. Además, manifiesta una pasión por la administración fiel y la rendición de cuentas, y tuvo cuidado de no perder ninguna de las ovejas que su Padre le había confiado.

Me complace enormemente presentarles el Informe Financiero Anual de este año, y espero que lo lean con atención, ya que en él se detalla lo que hemos logrado a lo largo del último año fiscal con los importantes recursos de los que hemos dispuesto. La generosidad de los fieles de esta arquidiócesis sigue llenándome de humildad.

Espero que, al igual que yo, al leer este informe vean más allá de las simples cifras. Una de las bendiciones de ser arzobispo es que tengo grabados en mi memoria, por ejemplo, los rostros de los jóvenes que participaron en la Jornada Juvenil Arquidiocesana, los de los graduados de los programas educativos que ofrece nuestra Oficina de Pastoral Latina y los de nuestros sacerdotes recién ordenados al iniciar su ministerio sacerdotal.

Esas cifras del informe también me recuerdan todos los esfuerzos de la Oficina para la Protección de Niños y Jóvenes y de la Oficina de Normas Ministeriales y Entorno Seguro para garantizar que cumplimos nuestra promesa de fomentar entornos seguros en nuestras parroquias y escuelas. Me recuerdan asimismo nuestro compromiso de ofrecer una indemnización justa a quienes han sufrido daños a manos de quienes ejercen su ministerio en nombre de nuestra Iglesia. Me traen recuerdos de los niños que se encuentran con Jesús en nuestras escuelas católicas y de aquellos que viven en las periferias de nuestras comunidades, cuyas vidas han cambiado gracias a la gran labor de Caridades Católicas. Espero que el Informe Financiero Anual de este año sea una ocasión para que compartan mi orgullo por el trabajo que han realizado nuestros hermanos y hermanas en toda la arquidiócesis en tiempos muy difíciles.

En lo que respecta a la administración financiera, tenemos la gran suerte de contar con un equipo de profesionales muy competentes, que han sabido afrontar con determinación los retos que nos ha planteado nuestra quiebra. Han respondido adecuadamente a las directrices establecidas por el Consejo Financiero Arquidiocesano (AFC) y la Junta Directiva, quienes, junto con los sacerdotes que forman parte del Colegio de Consultores y del Consejo Presbiteral, han sido valiosos colaboradores en la importante labor de lograr la estabilidad y crear estructuras y procedimientos que nos ayuden a recuperar la confianza.

A lo largo del proceso de quiebra, los voluntarios que forman parte del Comité de Finanzas y Administraciones (AFC) y del Consejo de Administración han ido mucho más allá de lo que exigía su deber. Les estoy muy agradecido a todos ellos, y especialmente al presidente del AFC, Tom Abood, por el tiempo adicional que dedicaron para ayudarnos a llegar al plan consensuado que fue esencial para salir de la quiebra. Como se refleja en el Informe Financiero Anual de este año, tenemos la suerte de formar parte de una arquidiócesis en la que tantos fieles laicos están dispuestos a ofrecer tan generosamente su tiempo y sus talentos al servicio de la Iglesia local, respondiendo con fidelidad al llamado de Cristo al liderazgo de servicio.

El sitio web de la archidiócesis archspm.org ofrece informes financieros anuales que se remontan a 2012. Cualquiera que compare las cifras de este año con las de 2012 notará que hoy en día nuestra estructura es mucho más reducida. Si bien las necesidades del pueblo de Dios se han mantenido constantes, si no han aumentado, ahora contamos con una plantilla arquidiocesana considerablemente más reducida para atenderlas. Agradezco a todos los que trabajan en el Centro Católico Arquidiocesano por encontrar formas creativas de colaborar con nuestros párrocos y el personal de las parroquias, lo que ha permitido a la Iglesia mantener un alto nivel de servicio con recursos significativamente menores. Me siento privilegiado de trabajar con estos colegas y sé que me he beneficiado de su contagioso compromiso, centrado en Cristo, con nuestra misión esencial.

Aunque nuestro compromiso de aportar 1.410.000 dólares cada uno de los próximos cinco años al Fondo Fiduciario de Quiebras nos obligará a seguir siendo disciplinados en nuestros gastos, espero que este Informe Financiero Anual de 2018 les ayude a compartir mi confianza en que, a pesar de todo, nuestra Iglesia local está preparada para seguir adelante.

Quiero expresarles mi más sincero agradecimiento por su generoso apoyo económico y por las muestras de confianza que nos han brindado. Por intercesión de Nuestra Señora, Desatadora de Nudos, que el Señor siga bendiciendo el fruto de nuestro trabajo.

Buscar en nuestro sitio