Los presidentes de los obispos estadounidenses responden a la crisis en Afganistán

Fuente: Conferencia Episcopal de Estados Unidos

Se está desarrollando una crisis humanitaria generalizada en Afganistán, donde los talibanes tomaron rápidamente el control de la capital el 15 de agosto. Miles de personas que han trabajado como intérpretes, traductores y en otras funciones junto al ejército de los Estados Unidos durante los últimos veinte años, incluidos los solicitantes de la Visa de Inmigrante Especial (SIV), se encuentran en peligro, al igual que sus familias. Estados Unidos está evacuando a diplomáticos y otros empleados del Gobierno estadounidense. Sin embargo, todos los vuelos comerciales con origen o destino en el aeropuerto de Kabul han sido suspendidos por el momento. Ayer, el presidente autorizó el uso de hasta $500 millones del Fondo de Ayuda de Emergencia para Refugiados y Migrantes para satisfacer las necesidades urgentes de los refugiados afganos y los solicitantes de SIV.

En respuesta a estos acontecimientos, el obispo Mario E. Dorsonville, obispo auxiliar de Washington y presidente del Comité de Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB), y el obispo David J. Malloy, de Rockford, presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional de la USCCB, emitieron la siguiente declaración:

“Sabíamos que la retirada de las fuerzas estadounidenses y la evacuación de los afganos vulnerables, incluidos aquellos que apoyaron a nuestro ejército o trabajaron con ONG y otras organizaciones, sería un proceso complicado que podría generar inestabilidad en Afganistán. Las imágenes y los videos que llegan del país son difíciles de ver, ya que las personas toman decisiones de vida o muerte en situaciones desesperadas. Nos preocupan especialmente todas aquellas personas que necesitan ser evacuadas, así como las mujeres y niñas afganas, que corren el riesgo de perder las oportunidades que han conseguido en las últimas dos décadas y ahora se enfrentan a posibles malos tratos.

“Durante las últimas semanas, el personal de la USCCB, Catholic Charities y otros socios he estado en Fort Lee en Virginia, ayudando al gobierno de los Estados Unidos en la acogida y el reasentamiento de los solicitantes de SIV y sus familias. Continuaremos con esa labor todo el tiempo que sea necesario hasta que las personas que se encuentran en peligro estén a salvo.

“El objetivo del gobierno de reubicar a hasta 30,000 solicitantes de SIV en Estados Unidos sigue siendo una tarea monumental que pende de un hilo. Sabemos que el tiempo es esencial para ayudar a nuestros hermanos y hermanas necesitados, y pedimos a nuestro gobierno que actúe con la máxima urgencia, considerando todas las vías disponibles para preservar la vida. También nos unimos al Santo Padre en rezando por la paz en Afganistán: ‘que cese el estruendo de las armas y se encuentren soluciones en la mesa del diálogo’.”

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