From Archbishop Bernard A. Hebda:
As Christians prepare to celebrate Christmas, I ask all people of good will – no matter their faith background or practice – to take a moment to pray. We are at a moment in this country when we need to lower the temperature of rhetoric, stop fear-filled speculation and start seeing all people as created in the image and likeness of God. That is as true for our immigrant sisters and brothers as it is for our elected officials and those who are responsible for carrying out our laws.
For centuries, Catholic churches have been places of refuge, where the old, the young, the rich, the poor, the saint and the sinner can all come together to worship God. I’m hoping that many will join us at Mass throughout the Christmas season and experience the sense of community for which our hearts long. Local Department of Homeland Security officials have recently reiterated to Archdiocesan representatives that they do not intend to conduct enforcement actions at churches and K-12 schools, unless there is an imminent public safety threat. We are unaware of any enforcement actions in our parishes and schools in these past weeks and months and have no reason to believe that will change.
Please know that you will be most welcome to worship with us at any of our Catholic parishes this Christmas, to celebrate the birth of the Prince of Peace long ago in Bethlehem, and to reaffirm our ties as brothers and sisters, all children of our loving God. Blessed Christmas!
Declaración sobre los temores a la aplicación de las leyes de inmigración en las misas de Navidad
23 de diciembre de 2025
Del Arzobispo Bernard A. Hebda:
Mientras los cristianos se preparan para celebrar la Navidad, pido a todas las personas de buena voluntad, sin importar su fe o práctica religiosa, que se tomen un momento para orar. Nos encontramos en un momento en este país en el que necesitamos bajar el tono de la retórica, detener las especulaciones infundadas y comenzar a ver a todas las personas como creadas a imagen y semejanza de Dios. Esto es tan cierto para nuestros hermanos y hermanas inmigrantes como para nuestros funcionarios electos y quienes son responsables de hacer cumplir nuestras leyes.
Durante siglos, las iglesias católicas han sido lugares de refugio, donde ancianos y jóvenes, ricos y pobres, santos y pecadores pueden reunirse para adorar a Dios. Espero que muchos se unan a nosotros en la Misa durante la temporada navideña y experimenten el sentido de comunidad que tanto anhelamos. Funcionarios locales del Departamento de Seguridad Nacional han reiterado recientemente a representantes de la Arquidiócesis que no tienen la intención de realizar operativos de control migratorio en iglesias ni en escuelas de primaria y secundaria, a menos que exista una amenaza inminente para la seguridad pública. No tenemos conocimiento de ningún operativo de este tipo en nuestras parroquias y escuelas en las últimas semanas y meses, y no tenemos motivos para creer que esto vaya a cambiar.
Sepan que serán bienvenidos a orar con nosotros en cualquiera de nuestras parroquias católicas esta Navidad, para celebrar el nacimiento del Príncipe de la Paz hace mucho tiempo en Belén, y para reafirmar nuestros lazos como hermanos y hermanas, todos hijos de nuestro amoroso Dios. ¡Feliz Navidad!