Del Arzobispo Bernard A. Hebda
Expreso mis condolencias a la familia y los amigos de Daunte Wright por la pérdida de su hijo, padre, hermano y amigo. También he estado rezando por su descanso eterno, por su familia y por todos aquellos que lo amaban. Daunte fue creado por Dios a su imagen y semejanza y con un “propósito definido”, como escribió San Juan Henrique Newman, y lamentamos la pérdida de su joven vida.
Yo también rezo por la agente de policía de Brooklyn Center implicada en el tiroteo, así como por su familia y amigos. Supongo que ellos están pasando por el duelo de una manera diferente.
Aunque los primeros indicios apuntan a que el tiroteo fue accidental, recomiendo que se permita a los investigadores de la Oficina de Detención Criminal llevar a cabo una investigación exhaustiva antes de emitir juicios personales sobre lo ocurrido. Espero que, como comunidad, podamos hacer una pausa y orar, especialmente en este momento de tensión ya de por sí elevada debido a la Juicio a Chauvin. Me alientan e inspiran los llamamientos a la paz que la familia de George Floyd no ha dejado de lanzar.
Al igual que hice el mes pasado, cuando comenzó el juicio, les pido que todos nos tomemos un momento cada día para rezar por la justicia, pero también por la paz en nuestras familias y en nuestras comunidades.