Del arzobispo Bernard A. Hebda:
El video de George Floyd bajo custodia policial el lunes por la noche es desgarrador y profundamente inquietante. La tristeza y el dolor son intensos. Oremos por consuelo para su afligida familia y amigos, paz para una comunidad herida y prudencia mientras avanza el proceso. Necesitamos una investigación completa que dé lugar a la debida rendición de cuentas y a una justicia verdadera.
Especialmente en estos momentos, en los que la pandemia de COVID-19 ha puesto de manifiesto la fragilidad humana, estamos llamados a respetar el valor y la dignidad de cada persona, ya sea un civil que necesita protección o un agente del orden encargado de proporcionarla. Toda vida humana es sagrada. Únase a nuestra comunidad católica para rezar por George Floyd y su familia, y trabajar por ese día en que “el amor y la verdad se encontrarán [y] la justicia y la paz se besarán” (Salmo 85).