Declaración sobre el “Día de agradecimiento a los proveedores de servicios de aborto” en las Ciudades Gemelas

Del Arzobispo Bernard A. Hebda

Dado que nuestra nación está, con razón, preocupada por prevenir la propagación del COVID-19/coronavirus y por proteger la vida humana, no puedo evitar sentir una profunda tristeza y desconcierto ante el hecho de que los funcionarios electos tanto de St. Paul como de Minneapolis hayan declarado hoy el “Día de Agradecimiento a los Proveedores de Servicios de Aborto”. Dado que cada vida humana es creada a imagen y semejanza de Dios y tiene valor, honrar a quienes deliberadamente acaban con esa vida es una afrenta no solo a nuestro Creador, sino también a los valores fundamentales de la sociedad civil. No hay forma de evitarlo: el aborto mata a los niños.

Sin embargo, lo que me da esperanza son las innumerables mujeres y hombres de buena voluntad que se entregan incansablemente para acompañar a las mujeres que atraviesan embarazos en situación de crisis, amar y ayudar a las mamás y a los bebés, y trabajar para crear una cultura de la vida en nuestras comunidades y en nuestro mundo. Es a esas personas a quienes deberíamos honrar.

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