De Thomas J. Abood, presidente del Consejo Financiero Arquidiocesano de la Arquidiócesis de Saint Paul y Minneapolis
La publicación de los honorarios realizada el viernes en el Tribunal de Quiebras de EE. UU. sirve como un nuevo recordatorio de las palabras del juez Robert Kressel: cuanto más se prolongue este proceso, menos dinero habrá disponible para quienes han sufrido daños. El Plan de la Arquidiócesis cuenta con 156 millones de dólares, recaudados mediante la venta de propiedades, acuerdos con las aseguradoras y contribuciones de las parroquias, y estará disponible tan pronto como el juez lo apruebe. El Plan de la Arquidiócesis brinda justicia económica a los perjudicados y permite que la Arquidiócesis siga adelante con su servicio a los fieles católicos y a la comunidad. El plan del Comité de Acreedores No Garantizados es un desmantelamiento apenas velado de la Iglesia católica local y solo traería consigo grandes retrasos, incertidumbre para los demandantes, quienes podrían recuperar poco o nada, y más honorarios para los abogados a través de años de litigios adicionales. La Arquidiócesis está dispuesta a trabajar con todas las partes para llevar este asunto a una conclusión justa.