El 16 de enero de 2015, la corporación arquidiocesana presentó una solicitud de reorganización en virtud del capítulo 11 del Código de Quiebras de los Estados Unidos. Esta decisión se tomó tras meses de deliberaciones y consultas con el clero y los líderes laicos, así como tras recibir las opiniones de los abogados que representan a las víctimas/sobrevivientes de abusos sexuales por parte del clero.