El fin de semana pasado tuve la suerte de asistir a la profesión perpetua de la hermana Teresa Rose, una Sierva del Corazón de Jesús, en New Ulm. Muchos de los asistentes compartieron lo conmovidos que se sintieron por la ceremonia en sí, por la alegría de la hermana, por el vínculo que une a las hermanas de su comunidad, presentes en gran número esa mañana, y por la bondad de Dios al llamarnos a cada uno de nosotros a construir su Iglesia según nuestra propia vocación.