En la Vigilia de Pentecostés de este año, anunciaré formalmente que nuestra arquidiócesis emprenderá un sínodo, el primero desde 1939. Un sínodo es una asamblea representativa formal diseñada para ayudar al obispo en su labor pastoral de la Iglesia local. Espero que el proceso descrito en estas páginas, en el que participan todas las parroquias de nuestra arquidiócesis, nos ayude durante los próximos dos años a aprovechar los dones que se han concedido con tanta abundancia a los fieles de esta arquidiócesis para discernir y establecer prioridades pastorales claras, de manera que se promueva una mayor unidad y se nos lleve a una proclamación más vigorosa de la buena nueva de Jesús.