Fuente: Arzobispo Bernard A. Hebda
Pido a todas las personas de buena voluntad que se unan a mí en oración por el descanso eterno del alma de la presidenta emérita de la Cámara de Representantes de Minnesota, Melissa Hortman, y su esposo, así como por la recuperación del senador John Hoffman y su esposa.
También les pido que recen por los miembros de las fuerzas del orden que están arriesgando sus vidas para dar con la persona o personas que han infligido esta violencia y aterrorizado a las comunidades. No hay absolutamente ninguna razón para que alguien cometa actos de violencia tan absurdos contra nadie, y menos aún contra quienes se dedican al servicio público.
Los obispos católicos de Minnesota y yo nos reuníamos anualmente con la presidenta emérita Hortman y yo la conocía como una funcionaria pública honorable. Aunque discrepábamos en algunos temas, colaborábamos para encontrar puntos en común en otros en pos del bien común.
El senador Hoffman también es siempre generoso con su tiempo y se reúne con los obispos cada vez que estos visitan el Capitolio. Es un firme defensor de los más vulnerables, y Minnesota sigue necesitando su liderazgo.
No es justo que nuestros representantes electos tengan que vivir con miedo a la violencia y debemos hacer todo lo que esté en nuestras manos para recuperar el civismo en nuestro discurso, especialmente cuando no estamos de acuerdo. No podemos mantener nuestra república representativa si nuestros legisladores temen por su seguridad y la de sus familiares.
En estos momentos de miedo e incertidumbre, necesitamos confiar aún más en nuestro Dios amoroso, y eso comienza con la oración, tanto privada como comunitaria.
Que el Príncipe de la Paz nos aleje de tanta violencia sin sentido.