De Tom Abood, presidente del Grupo de Trabajo para la Reorganización de la Arquidiócesis de Saint Paul y Minneapolis
La decisión del juez Kressel refuerza nuestra determinación de seguir adelante con el proceso de quiebra. Nos guiamos por sus palabras de principios de este año, en las que señaló que cuanto más se prolongue este proceso, menos dinero habrá disponible para quienes han resultado perjudicados. Tomamos nota y nos complace que el juez Kressel haya desestimado una vez más directamente las afirmaciones de los abogados de los acreedores de que la Arquidiócesis ha actuado o está actuando de mala fe con respecto a la reorganización. Esperamos colaborar con todos los participantes en la mediación, según lo indicado por el juez, para lograr una resolución rápida y justa.