De Thomas J. Abood, presidente del Grupo de Trabajo para la Reorganización de la Arquidiócesis de Saint Paul y Minneapolis.
La Arquidiócesis se compromete a maximizar los recursos disponibles para indemnizar a las víctimas y alcanzar un resultado consensuado y rápido en su caso de quiebra a través de la mediación ordenada por el juez Kressel. La disponibilidad y el valor de su seguro son fundamentales para estos recursos. La Arquidiócesis presentó su objeción en el caso relacionado con Crosier para garantizar la preservación de los derechos del seguro en beneficio de los acreedores víctimas en su caso. La Arquidiócesis espera que su presentación, así como la presentación similar de los Crosiers en el caso de la Arquidiócesis, se resuelva de manera que no se retrase la confirmación de un plan en ninguno de los dos casos.
La naturaleza mecánica y procedimental de esta objeción es bien conocida por los abogados de las víctimas. Cualquiera que haya estudiado otras quiebras diocesanas debería saber que, lamentablemente, no presentar una objeción de este tipo puede suponer para los acreedores la pérdida de los beneficios de la cobertura del seguro diocesano. Esto no beneficia a la Arquidiócesis, sino solo a sus acreedores. Lejos de ser una táctica legal agresiva y egoísta, la presentación de ayer es totalmente coherente con el sincero compromiso de la Arquidiócesis de dar prioridad a los sobrevivientes. Ya es suficiente.
La Arquidiócesis seguirá centrando sus esfuerzos en la mediación activa y en alcanzar lo antes posible un plan consensuado que beneficie a las víctimas.