Declaración sobre la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X

Del arzobispo Bernard Hebda

Leí con gran tristeza que la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (conocida en inglés como “SSPX”) había rechazado las súplicas del papa León y había seguido adelante con la consagración de cuatro nuevos obispos en Écône, Suiza, sin el mandato papal requerido.   

La gravedad de esa acción quedó reflejada en el decreto emitido hoy por la Santa Sede, en el que se declara (tal como se había advertido) que el obispo consagrante, el co-consagrante y los cuatro obispos recién ordenados han incurrido en la pena de excomunión. 

De especial importancia para los católicos de esta Arquidiócesis es la aclaración de la Santa Sede de que cualquier otro miembro del clero y fiel laico que se adhiera formalmente al cisma de la Fraternidad San Pío X (SSPX) también incurrirá automáticamente en la pena de excomunión. La aclaración que acompaña al decreto de hoy señala, en particular, que el clero de la FSSPX debe ser tratado de ahora en adelante como cismático: los sacramentos que celebren a partir de hoy son ilícitos y, lo que es más importante, las confesiones que escuchen y las bodas que oficien son inválidas.    

En los diez años que he dirigido esta Iglesia local, he conocido a muchas personas sinceras que asisten a misa, ya sea de manera regular u ocasional, en las capillas de la Fraternidad San Pío X (SSPX) dentro del territorio de nuestra Arquidiócesis. Me ha impresionado la solidez de sus familias y su compromiso con los valores católicos tradicionales. Soy consciente de que las excomuniones de hoy los afectarán de manera especial. 

Espero que no sigan el ejemplo de los obispos antes mencionados al distanciarse del Sucesor de Pedro, el Papa León XIV, y de la Iglesia que él dirige con humildad. A lo largo de los siglos, nuestra Iglesia católica se ha hecho eco constantemente de la enseñanza de San Ambrosio: Donde está Pedro, ahí está la Iglesia Latín americano (es-419) (Donde está Pedro, ahí está la Iglesia).  

En este momento difícil, tenemos la suerte de que la misma liturgia eucarística tradicional, tan querida por quienes han asistido a misa con la Fraternidad San Pío X en el pasado, siga celebrándose en seis lugares de toda la Arquidiócesis. Estoy seguro de que quienes prefieren la Misa tradicional en latín podrán encontrar aquí un hogar.    

Les invito a unirse a mí en oración por el clero y los fieles de nuestro estado que hasta ahora han estado afiliados a la Fraternidad San Pío X: que María, Madre de la Iglesia, los guíe en este momento difícil y los mantenga dentro de la Iglesia establecida por su Hijo y dirigida por su Vicario. Oremos, en un sentido más amplio, por la unidad en la Iglesia, especialmente en la Arquidiócesis de San Pablo y Minneapolis, y por el Papa León XIV mientras desempeña sus solemnes funciones como pastor y unificador de la Iglesia.   

 

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