Del Arzobispo Bernard A. Hebda
El padre Jules Omba Omalanga, sacerdote de la Arquidiócesis de Kinshasa (Congo), ejercía como capellán en el Centro Médico de la Universidad de Minnesota y como capellán de la comunidad francófona de la parroquia de San Bonifacio, en Minneapolis.
La Arquidiócesis fue informada de una denuncia según la cual el padre Omalanga habría agredido a una mujer adulta en un contexto ajeno a su ministerio. Siguiendo sus protocolos, la Arquidiócesis se puso en contacto con las autoridades policiales, se enteró de que estas ya estaban investigando la denuncia y les explicó que la Arquidiócesis no tomaría ninguna medida que pudiera interferir en sus labores de investigación.
Las autoridades policiales informaron finalmente a la Arquidiócesis de que el padre Omalanga había sido acusado de un delito menor de quinto grado por agresión doméstica. La Arquidiócesis notificó la situación a la Arquidiócesis de Kinshasa (Congo). Al mismo tiempo, y sin emitir ningún juicio sobre la veracidad de los cargos legales que se han presentado, relevé al padre Omalanga de sus asignaciones en la Arquidiócesis y le informé que, al no tener una asignación, ya no tenía facultades para ejercer el ministerio dentro de la Arquidiócesis de Saint Paul y Minneapolis.