Fuente: Conferencia Episcopal de Estados Unidos
En 2022, se estima que 258 millones de personas en 58 países sufrieron hambre aguda a niveles de crisis, según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la organización humanitaria mundial que se ocupa de la seguridad alimentaria. La reciente decisión de Rusia de no permitir que Ucrania exporte toneladas de cereales significa que es probable que más personas pasen hambre. En respuesta a la creciente preocupación, el obispo David J. Malloy de Rockford, presidente del Comité de Justicia y Paz Internacional de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB), pide a los líderes mundiales que hagan más para garantizar la seguridad alimentaria para todos. A continuación se reproduce la declaración completa del obispo Malloy:
“A nivel mundial, la inseguridad alimentaria ha aumentado en los últimos años debido a los efectos de la pandemia, los desastres naturales, las crisis económicas, pero especialmente debido a los conflictos. Antes de la invasión rusa, Ucrania era considerada el ‘granero de Europa’, ya que exportaba cantidades significativas de trigo, maíz y cebada, y casi la mitad del aceite de girasol del mundo a través de los puertos del mar Negro. Cuando Rusia invadió Ucrania, esos puertos quedaron bloqueados.
“Desde julio de 2022, la Iniciativa del Grano del Mar Negro (BSGI), el acuerdo negociado por la ONU entre Rusia y Ucrania, permitió a Ucrania exportar alrededor de 33 millones de toneladas de grano y otros productos agrícolas. La decisión de Rusia de retirarse de la BSGI y su bombardeo de las instalaciones de almacenamiento de grano en Ucrania tendrán un gran impacto en la disponibilidad de suministros alimentarios en un momento en que más personas necesitan urgentemente alimentos. Con el número de personas desplazadas por la fuerza en un nivel récord, el Programa Mundial de Alimentos estima que 345 millones de personas se enfrentarán a una hambruna aguda este año, y que 129 000 podrían sufrir una hambruna en lugares como Afganistán, Siria, Yemen, el Cuerno de África y Myanmar.
“Consciente de esta necesidad crítica, el papa Francisco ha dijo, ‘El bloqueo de las exportaciones de cereales de Ucrania, de las que dependen la vida de millones de personas, especialmente en los países más pobres, es motivo de gran preocupación. Hago un sincero llamamiento para que se haga todo lo posible por resolver esta cuestión y garantizar el derecho humano universal a la alimentación. ¡Por favor, no utilicen el trigo, un alimento básico, como arma de guerra!’.’
“La crisis alimentaria está íntimamente ligada a la persistencia de los conflictos. Me uno al Santo Padre para pedir a los líderes mundiales que miren más allá de los estrechos intereses nacionales, se centren en el bien común y se unan para garantizar que los suministros alimentarios esenciales lleguen a quienes más los necesitan. Los más vulnerables claman por el hambre. Con la compasión de Cristo, debemos escuchar sus gritos y ayudarles”.”