Fuente: Conferencia Episcopal de Estados Unidos
El Departamento de Guerra de EE. UU. anunció que la ejecución por fusilamiento de Nidal Hasan, el hombre condenado por matar a 13 personas e herir a 32 en Fort Hood, Texas, en 2009, se transmitiría en vivo y en público. El arzobispo Paul S. Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU., emitió la siguiente declaración en la que condena enérgicamente la decisión del gobierno de EE. UU.:
“Me ha conmocionado y entristecido profundamente enterarme de la decisión del Departamento de Guerra de transmitir en vivo y públicamente la ejecución de Nidal Hasan. Nuestro Dios es el Dios de la vida. De ninguna manera se pueden justificar las acciones de Hasan, pero esta decisión constituye una promoción bárbara de una cultura de la muerte y debe reconsiderarse. La palabra de Dios nos exhorta: ‘No devuelvan a nadie mal por mal’ (Romanos 12:17). La ejecución pública, incluso de alguien que ha causado un daño grave, solo socavará aún más el tejido moral de nuestra nación y será una mancha en la conciencia de su pueblo.
“Ruego por la intercesión de Nuestra Señora del Buen Consejo para que, como nación, siempre elijamos la vida, incluso en los momentos y circunstancias más difíciles”.”

