Ahora que Estados Unidos sale de los “días caniculares del verano", parece apropiado que celebremos el Día Nacional del Perro. Uno de mis predecesores, el arzobispo Flynn, era un gran amante de los perros y siempre tenía a varios compañeros de cuatro patas que le hacían compañía. Tras su fallecimiento, tuve el placer de compartir residencia con Megan y Katie, hasta que encontraron un nuevo hogar en Luisiana, donde el arzobispo Flynn las había prometido a un sacerdote amante de los perros.