¡Ven, Espíritu Santo! Esa ha sido nuestra ferviente oración cada vez que el obispo Izen, el obispo Kenney y yo hemos celebrado el sacramento de la Confirmación en esta temporada de Pascua. Sin duda, esa fue también la oración central de nuestras emotivas celebraciones de Pentecostés en toda la Arquidiócesis el pasado fin de semana, y sigue siendo nuestra oración hoy, cuando celebramos la fiesta de María, Madre de la Iglesia, una conmemoración introducida en el calendario universal hace solo unos años por el papa Francisco para que se celebre siempre el lunes después de Pentecostés.